La empresaria saudí Aseel al-Hamad celebró el final de la prohibición de conducir automóviles para mujeres en Arabia Saudí con una vuelta a bordo de un bólido de Fórmula 1 antes del Gran Premio de Francia.
La empresaria saudí Aseel al-Hamad celebró el final de la prohibición de conducir automóviles para mujeres en Arabia Saudí con una vuelta a bordo de un bólido de Fórmula 1 antes del Gran Premio de Francia.
Al-Hamad, integrante de la Federación de Motor de Arabia Saudí y de la comisión de mujeres para el Deporte de la Federación Internacional de Automóvil (FIA), tripuló ayer en el circuito de Paul Ricard un Lotus-Renault de la temporada 2012, con el que el finlandés Kimi Raikkonen ganó el Gran Premio de Abu Dabi.
“Hacer esto el día que las mujeres pueden conducir en las calles del Reino de Arabia Saudí muestra lo que puedes lograr cuando tienes la pasión y el valor para soñar”, aseguró Aseel al-Hamad, una destacada diseñadora de interiores.
Desde ayer, por primera vez en la historia de Arabia Saudí, las mujeres pueden tomar el volante en el reino conservador islámico. La medida es parte de una serie de reformas que impulsa la familia real saudí destinadas a abrir el país. En las últimas semanas, las autoridades emitieron las primeras licencias de conducir a las mujeres, para que hoy puedan comenzar a manejar.

"Este es un gran paso adelante para los derechos de las mujeres, para el automovilismo y para las mujeres en el deporte de motor", comentó
Jean Todt, presidente de la FIA.
Tan pronto como se hubo levantado la prohibición, las mujeres empezaron a recorrer al volante las iluminadas avenidas de la capital, Riad, y de otras ciudades del reino. Algunas pusieron la música de sus autos a todo volumen.
"Es un momento histórico para todas las mujeres saudíes", declaró Sabika Al Dosari, una presentadora de televisión, antes de cruzar la frontera con Baréin a bordo de un sedán.
Justo después de medianoche, Samar Almogren giraba por primera vez la llave del contacto de su automóvil, un momento inolvidable para esta mujer que ya había conducido en el extranjero pero nunca en su país.
“Tengo escalofríos por todo el cuerpo. Llevar el volante después de haber pasado años en el asiento trasero. Ahora es mi responsabilidad y estoy más lista que nunca para asumirla”, afirmaba Samar, totalmente vestida de blanco que para ella es “el color de la paz”. “La abaya negra se ha convertido en el símbolo de la mujer musulmana. Pero no hay ningún texto religioso que prescriba a una mujer vestirse con una abaya negra”, agregaba.
También algunos hombres celebraron el momento. "Es un gran logro", dijo un príncipe saudí, el multimillonario Al Walid bin Talal, en un video en el que aparecía su hija Reem manejando un 4x4, con sus nietas aplaudiendo en el asiento trasero.
Sistema patriarcal
Esta decisión, impulsada por el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, forma parte de un plan de modernización del rico país petrolero.
“Las mujeres viven en un sistema patriarcal en Arabia Saudita”, señala Hana Al Jamri, autora de un libro sobre las mujeres en el periodismo en Arabia Saudita que se publicará próximamente. La nueva medida “ayudará a desafiar las normas sociales y de género que entorpecen la movilidad, la autonomía y la independencia”.
Este cambio permitirá que muchas mujeres dejen de depender de chóferes privados o familiares hombres y supondrá un ahorro para las familias.