Miles de manifestantes marcharon ayer por las calles de Atenas para manifestarse contra planes del gobierno de introducir un nuevo impuesto a la propiedad, urgido por la inminente visita de una misión de inspección de los acreedores internacionales del endeudado país.
La ira se hizo sentir en toda la sociedad griega, sobre todo en los jubilados, grupos de discapacitados, trabajadores de los astilleros y profesores de escuelas secundarias, que formaban parte de la protesta de ayer.
Fuera del Ministerio de Trabajo, más de 1.000 manifestantes con discapacidad, que llegaron a Atenas de todas partes de Grecia, bloquearon el tránsito con sus sillas de ruedas, muletas y bastones blancos para ciegos, reportó la cadena británica BBC.