Las enfermedades cardiovasculares son la causa de 40% de las muertes a nivel mundial y avanzan a paso firme ya que tienen un caldo de cultivo fértil en las condiciones de vida.
Pero sin llegar a tal extremo, quienes han sufrido algún evento tienen consecuencias en su calidad de vida por lo que la comunidad científica desde hace muchos años alerta sobre la necesidad de concientizar y prevenirlas, atacando los factores de riesgo que son muchos y comunes a muchas personas.
Por eso, contar con una herramienta que permita anticipar el riesgo de sufrir alguna consecuencia a nivel cardiovascular aparece sin dudas como algo valioso y lo bueno es que ¡existe! Aunque se usa hace años, muy pocos de quienes son ajenos a la comunidad médica conocen de su existencia.
Se trata de ciertos exámenes que permiten anticipar el riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular de aquí a diez años y no sólo eso sino además medirlo en términos de bajo, moderado y alto.
Contar con este dato permite determinar conductas, hábitos y enfermedades asociadas que puedan propiciarlo y actuar en consecuencia para corregirlas o atenuarlas, en el caso de aquellas que lo permitan, claro está.
"El riesgo de sufrir infarto agudo de miocardio, muerte súbita, accidente cerebro vascular en las personas se puede predecir a los 5 y 10 años. Para ello se deben tener en cuenta los llamados factores de riesgo cardiovascular. ¿Cuáles son estos? La hipertensión arterial, el hábito de fumar, la diabetes, el aumento del colesterol en sangre, el hecho de haber sufrido previamente un infarto al corazón o un accidente cerebro-vascular, y el estrés, entre otros", explica la jefa de la Unidad Coronaria del hospital Central, la doctora Raquel Saa Zarandón.
Estudios sencillos
Como tienen alto impacto en la sociedad y en las personas en particular este tema ha sido y es de gran preocupación para la comunidad científica, señala la profesional. Es así que surgieron varias alternativas para intentar dar respuestas a esta inquietud. Uno de los más usados es el Score de Riesgo de Framingham, pero además se crearon otros como el score de riesgo TIMI, el score de la Sociedad Europea de Cardiología, el estudio Prospectivo Munster (Procam) y la Guía de Nueva Zelanda.
"Todos ellos apuntan a evitar que las personas mueran o queden dañadas luego de sufrir infarto de miocardio o accidente cerebro-vascular. De esta forma, si se aplica el control de los factores de riesgo, la cantidad y sobre todo la calidad de vida de los hombres y mujeres de las diferentes sociedades del mundo sería mayor", señaló.
El primero de ellos es el más antiguo y uno de los que más se usa junto con el europeo. Pese a estar vigentes, el paso del tiempo desde su creación los ha dejado un tanto desactualizados en cuanto a los factores de riesgo que tienen en cuenta.
Así lo señaló el especialista en cardiología, Daniel Giménez, vice presidente del comité de enfermedades cardiovasculares de la mujer de la Federación Argentina de Cardiología. "Los parámetros que se tuvieron en cuenta no consideran aspectos como el estrés, la obesidad, el tipo de alimentación, que se ha demostrado son determinantes del riesgo", explica. Por eso destaca que si bien no hay una escala que resulte óptima, los profesionales han ido adaptando estos exámenes para incluir estos otros ítems.
Así se ha incorporado por ejemplo, el antecedente genético de este tipo de patología y un dato de laboratorio respecto de una proteína, lo que permite tener mayor precisión.
Destinatarios
Este tipo de testeo se aplica a personas que no han tenido antes un infarto de miocardio ya que para quienes sí, se considera un riesgo de 20% de volver a padecerlo en el lapso de una década.
Se trata de un examen sencillo que no implica costos extra para el sistema de salud ni para sus usuarios. Esto es así por su sencillez ya que se apela a una evaluación clínica por parte del médico que tomará en cuenta factores de riesgo como hipertensión, tabaquismo, sedentarismo, antecedentes familiares, estrés y características de la alimentación.
Esto se complementa con estudios de laboratorio que permitirán determinar otros predisponentes como colesterol elevado o diabetes. "Toda esta información se evalúa con tablas que tienen una puntuación de cada uno de los factores y se hace una sumatoria de ese puntaje que permite catalogarlo", detalló Giménez.
En algunos casos en que se requieren mayores precisiones se suma el diagnóstico por imagen a través de una ecografía doppler de vasos de cuello o aorta.
Hizo hincapié además en que la finalidad de estos procedimientos es la prevención primaria por lo cual es muy importante que cada persona conozca los factores de riesgo para que pueda evaluarlos en sí mismo. Luego será el profesional quien considere la necesidad del examen.
En varones las posibilidades de sufrir algún evento aumentan a partir de los 40 años y en mujeres a partir de los 50.
El cardiólogo mencionó que si bien en niños y adolescentes este tipo de patología son de baja incidencia, las condiciones para su evolución pueden surgir desde pequeños por lo cual es importante también en su caso el chequeo anual con cualquier médico de atención primaria. Así podrán corregirse falencias y conductas con mayor éxito que en el caso de los adultos.
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