Mathias Schiaffino dialoga en "Hermoso Caos", en Aconcagua Radio, sobre como el concepto "farmear aura" nacido de los videojuegos se convirtió en el nuevo termómetro de la popularidad y la expresión juvenil en redes sociales.
El sociólogo Matías Schiaffino dialogó en Hermoso Caos sobre cómo las redes sociales amplificaron la “performance del yo” y transformaron el viejo “tener onda” en una nueva manera de “farmear aura”.
Mathias Schiaffino dialoga en "Hermoso Caos", en Aconcagua Radio, sobre como el concepto "farmear aura" nacido de los videojuegos se convirtió en el nuevo termómetro de la popularidad y la expresión juvenil en redes sociales.
En los micrófonos de "la mesa de los Pablos", el aire se carga de curiosidad generacional. Mientras Pablo Segura y Pablo Pérez Delgado intentan descifrar los códigos que manejan sus hijos, el licenciado Matías Schiaffino, sociólogo especialista en redes, desglosa un fenómeno que ha saltado de las pantallas de los videojuegos a la identidad misma de los adolescentes: el "Aura Farming". Se trata de una transición fascinante donde el vocabulario técnico del gaming se convierte en la moneda de cambio para medir el prestigio social en el siglo XXI.
La lengua castellana siempre ha sido un organismo poroso. Como bien señala Schiaffino, términos como marketing, software o streaming se han instalado en nuestro habla cotidiana sin escalas. "Farmear", un término que en el mundo de los videojuegos describe la acción de recolectar recursos para subir de nivel, ha mutado hacia lo social. Hoy, los jóvenes no recolectan oro ni experiencia virtual, sino "aura".Sin embargo, el sociólogo advierte sobre la naturaleza contradictoria de este análisis. En el universo centennial, la mística del aura es implícita; intentar diseccionarla verbalmente es, en palabras de Schiaffino, "poco farmeador de aura". Es un código que se rompe al explicarse, una etiqueta que conforma la identidad social actual pero que huye de las definiciones rígidas
El aura es una propiedad puramente relacional. Schiaffino subraya que "uno no puede autoproclamarse poseedor de aura; el reconocimiento debe ser forzosamente externo". Es aquí donde reside la regla de oro de esta tendencia: el silencio sobre el propio carisma."
Está mal visto decir: 'Yo farmeo aura'. Hablar desde la primera persona anula el concepto, porque el aura no es algo que se le atribuye a uno mismo sobre uno mismo; es algo que los demás te deben reconocer. No alcanza con que yo diga que estoy haciendo las mejores expresiones, tiene que haber un otro y una mirada de un otro que diga: 'Okay, vos estás farmeando'",comenta el sociólogo a Aconcagua Radio.
Para los que hoy rondan los 40 años, el concepto resuena a nostalgia. Lo que hoy es "aura", ayer fue "tener onda", ser "cool" o ser "copado",asegura Mathias.
Schiaffino explica que, "aunque la etiqueta cambie, la construcción social de la imagen es una constante histórica. La diferencia radica en que hoy somos más conscientes de esa "performance". La forma de vestir, la elección del lugar donde salimos o incluso la manera particular de sentarnos son actos aprendidos y ejecutados con intención".
"Siempre nos presentamos ante los demás con una intención", afirma el sociólogo, vinculando esta nueva jerga con el eterno deseo humano de encajar y destacar según el contexto.
Si bien la "performance del yo" no es un invento de Silicon Valley, las plataformas digitales han actuado como catalizadores químicos. Para Schiaffino, las redes sociales han vuelto visible, permanente y cuantificable algo que antes era efímero.El sociólogo utiliza una metáfora potente: la "plastificación" de la identidad. Mathias nos relata esta comparación, "las redes fijan moldes y estereotipos —el periodista deportivo, el político, el influencer— y los sellan en una estructura digital. En este escaparate, se impone el fenómeno de la "individualización", donde cada usuario siente la presión de demostrar que está viviendo la mejor experiencia posible en todo momento, elevando la apuesta de la exposición personal a niveles nunca antes vistos".
Uno de los hallazgos más interesantes de Schiaffino es la dinámica de las "batallas de aura entre jóvenes de 14 a 18 años". En un contexto social a menudo signado por la agresividad, estas competencias destacan por ser amigables y libres de violencia física o mental. En estas batallas, los adolescentes compiten por:
¿Llegó el "Aura Farming" para quedarse? Schiaffino es escéptico. El sociólogo vaticina que "estamos ante una moda efímera, destinada a desvanecerse tan rápido como llegó", siguiendo el rastro de otros fenómenos como los "terians". Sin embargo, "aunque la palabra muera, la necesidad humana de ser visto y validado por el otro encontrará, sin duda, un nuevo nombre para seguir habitando nuestras interacciones".
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