28 de noviembre de 2012 - 01:28

Masiva protesta contra los poderes ampliados de Mursi

Varias decenas de miles de egipcios volvieron a manifestarse ayer por la tarde tras el anuncio del lunes de que el presidente islamista Mohamed Mursi mantiene un decreto con el que se arroga amplios poderes suplementarios, a pesar de varios días de protestas y la oposición de la justicia.

Miles de abogados desfilaron hacia la plaza Tahrir en El Cairo gritando "el pueblo quiere la caída del régimen", una de las consignas emblemáticas de la revuelta del año pasado que terminó con la salida de Hosni Mubarak.

Otras columnas de manifestantes avanzaban hacia la célebre plaza del centro de la ciudad hacia donde progresivamente llegaba cada vez más gente que protestaba contra la deriva "dictatorial" del nuevo poder.

"Los Hermanos Musulmanes son mentirosos", se podía leer en un cartel que llevaba un manifestante, mientras que una pancarta desplegada en una entrada de la plaza proclamaba: "Prohibido a los Hermanos Musulmanes", la formación a la que pertenece Mursi.

Ayer, por la mañana, ya se habían registrado enfrentamientos entre grupos de jóvenes y la policía a poca distancia de la Plaza Tahrir en El Cairo.

Estos choques esporádicos, que comenzaron la semana pasada alrededor de la plaza, se reanudaron en los alrededores de la embajada estadounidense con pedradas y disparos de granadas de gas lacrimógeno.

Los militantes opuestos a Mursi llamaron al cese de los enfrentamientos, por temor a que se extendieran al lugar de la manifestación.

En la Plaza Tahrir, una campamento de carpas está instalado desde el viernes para protestar contra el decreto mediante el cual el presidente islamista puso sus decisiones por encima de cualquier recurso ante la justicia, una iniciativa que la oposición denunció como una desviación dictatorial.

Esta crisis es la más grave desde la elección de Mursi, surgido de los Hermanos Musulmanes, para dirigir el país más poblado del mundo árabe, con 83 millones de habitantes.

Los disturbios que provocó en Egipto en los últimos días dejaron dos muertos y cerca de 450 heridos, según cifras oficiales.

"El presidente empuja al pueblo a la desobediencia civil", "Los Hermanos Musulmanes roban la revolución", proclamaban los carteles en la Plaza Tahrir.

"Nos quedaremos en Tahrir hasta que Mursi haya anulado su declaración de superpoderes", afirmó Ahmed Fahmy, un desempleado de 34 años que acampa en esta plaza símbolo de la revuelta que provocó la caída de Mubarak en febrero de 2011.

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