El tránsito entre el año de la Cabra de madera y el del Mono de fuego, que comienza el 8 de febrero próximo, no será fácil para los habitantes del mundo, según el libro de predicciones del horóscopo chino de Ludovica Squirru, que vaticina un 2016 poco fértil, que afectará la salud de grupos numerosos, con lluvias y complicaciones para el medio ambiente, pero también servirá para transformar rumbos y aprender a ser más humanos.
“Todos los años chinos son una continuidad del anterior, no viene nada de lugares remotos del planeta, venimos de años donde el mundo ha cambiado sistémicamente en todo sentido, social y geopolíticamente y, sobre todo, estamos en un momento de transición planetaria fuertísima, de cambios de clima, culturales y humanos”, dice la reconocida astróloga, minutos previos a la presentación de su libro que, luego de siete años, vuelve a lanzar en Buenos Aires.
“El año del Mono del fuego -explica apasionada- va a ser la consolidación de todo lo que se fue gestando y se va a ir concretando con nuevas formas y paradigmas de vida, nuevas maneras de insertarnos en la sociedad, de reinventarnos, refundarnos, de inventar cosas que quizás uno pensaba que nunca las iba a hacer, pero para sobrevivir a toda esta gran crisis planetaria dependerá de las herramientas de cada ser humano para ver cómo sigue”.
Como todos los años desde 1984, Squirru (nacida en Buenos Aires en 1956) Mona de fuego ella misma al igual que el año venidero, publica su emblemático libro ininterrumpidamente. Con técnicas basadas en la astrología oriental, la lectura del I-Ching y las constelaciones familiares, Ludovica, una actriz descubierta por Tato Bores y devenida en una celebridad del oráculo chino, predice con lucidez y lirismo, pero sin complacencias.
“Para los chinos el Mono es el signo dual, del bien y del mal, del Ying y el Yang. Dicen que Buda era Mono en el horóscopo chino. El 2016 será un año donde uno va a identificarse con una de esas dos posturas, va a salir afuera lo mejor pero también lo peor de uno”, agrega. Es que, según Squirru, la energía de este año va a “ser Yang, es decir incendio, no solamente incendio en el sentido literal sino también por sequías o trastornos de la tierra”.
“El Mono de fuego no es un mono suave -sigue Ludovica-, es un mono con navaja, un mono que viene a cambiar el rumbo de la humanidad. No te voy a decir que se van consolidar los próximos cien años, pero este 2016 va a mostrar grandes rasgos para que sepamos por dónde vamos a ir”.
Año ciego
Las predicciones de Ludovica Squirru, a nivel general pero también de cada animal que compone este zoo astrológico, lejos están de ser complacientes. El año chino que comenzará el 8 de febrero de 2016 (4714 en el calendario chino), será un “año ciego”, es decir que la primavera china, que inicia el 4 de febrero, ocurrirá aún dentro del año de la cabra. Eso significa que 2016 “no será un año fértil, sino un año de clima difícil para la agricultura y la economía de los países que están del Suroeste hasta una parte del Oeste”, escribe.
En su libro publicado por Ediciones Urano, el lector no sólo encontrará las predicciones de cada signo chino, también las características de cada animal de esto zoológico y artículos más específicos de Flavia Canellas Grinberg, Miguel Grinberg, Cristina Alvarado y Ana Isabel Veny, además de testimonios de personalidades en relación a cada animal.
El precedente
El ejemplo más válido de lo que será este 2016, según indica Squirru, es remitirse al último año signado por el Mono de fuego: 1956. Fueron días sacudidos por el rock and roll que cruzó las fronteras de los Estados Unidos para conquistar al mundo y la televisión se modernizó, pero fue un año “bélico”.
Para este futuro inminente, el libro de Ludovica predice que el enemigo serán las “enfermedades por culpa de la decadencia” y un “año de lluvias, huracanes e inundaciones” y subraya: “sólo el uso de técnicas sustentables serán de ayuda”. También se pregunta: “¿El universo está cobrando peaje a la raza humana o inhumana en lo que la mayoría se ha convertido? Nadie se salvará si no se salva a sí mismo.
Renunciar es a veces el camino para transitar, debemos igualarnos a todos los seres mortales y no sentirnos superiores ni inferiores en la condición humana”.
Será 2016, sigue Ludovica, un año en el que los militantes de la ecología "encontrarán eco" para empezar una etapa de "grandes planificaciones de los recursos naturales" y también "renacerán las letras, el arte, la magia como posibilidad de inspiración con el prójimo".
Cuestión de género
Una problemática que Squirru propala en varios pasajes de su libro es la violencia de género. Tomando como referencia antiguas mitologías y los escritos del filósofo austríaco Rudolf Steiner (1861-1925) como el célebre "Atlántida y Lemuria", publicado en 1911 que combina investigación con información de eruditos, científicos y psíquicos para analizar la desaparición del continente de Lemuria y su relación con la Atlántida, Ludovica expone su mirada.
“Los lémures -dice- eran mujeres que sólo se comunicaban a través de la imaginación y de la telepatía y vivían en comunidad. Los mitos ancestrales dicen que el poder solar era de la mujer, no del hombre, pero que este último terminó apropiándose de ese poder solar. Ya nos mienten desde tiempos ancestrales”.
Y sigue: “Entonces, el satélite es el hombre, que es la luna. Esto es un cambio total de conciencia y ese cambio trae ira acumulada. El hombre, en el fondo, envidia a la mujer por la capacidad que tiene de hacer tanto simultáneamente, además de haber salido del ámbito doméstico. Y eso al hombre lo ha descolocado de tal manera que le produce ira, no lo puede digerir. Esa ira está saliendo de la época de las cavernas, es ancestral”.
“Mujeres y hombres tenemos un rol importantísimo. Somos pares, pero todo está muy desbalanceado. Si no hay gente que se ocupe de hablar de educación sexual en las escuelas primarias, en las casas, va a estar cada vez peor. Si hay gente que quiere que cambie esta historia de femicidios, todo irá mejorando de acá a cien años, no mañana ni pasado. Es nuestro deber hacer lo que podamos”, insta la astróloga.
Energía en movimiento
Año de enfermedades y conflictos, de infertilidad e inundaciones, pero en este 2016 el Mono de fuego también “nos purificará con su energía Yang, eficacia, espíritu rebelde y revolucionario y nos sacudirá las últimas dudas del año caprino. El Mono es un signo decidido, es líder, tiene carisma y capacidad de convocar. Entonces, uno se alinea o no. Sin duda va a haber energía en movimiento”, vaticina Ludovica, esta “última romántica del apocalipsis”, como ella misma se define.
¿Y la Argentina?
Según Squirru, nuestro país está “desbalanceado”, porque se ha roto, cortado y bloqueado el ‘chi’, la energía vital que hace que el agua llene el tanque”.
Ello provoca obstáculos de distinto tipo, dificultades diversas, estados de violencia, vacío e injusticias.
Pero durante el año del Mono de fuego, "el inconsciente colectivo actuará para despertarnos de un intenso letargo".
Según la astróloga, se trata de un signo "inspirador, entusiasta, movedizo y amante de los cambios", por lo que 2016 podría traer grandes transformaciones.
“La Argentina se organizará regionalmente, recuperará su vida interior, sus culturas regionales con su propio intercambio y medios de transporte y aparecerán, como en la antigüedad, personas con virtudes cultivadas que demostrarán su capacidad para guiar al rebaño”.
También será un año ideal para “animarse a reformular la educación primaria, secundaria y terciaria”.