2 de noviembre de 2014 - 00:00

Los latinos tendrán un rol clave en los comicios legislativos

Están llamados a votar 25,2 millones de hispanos. Se renueva toda la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gobernaciones.

Los electores latinos seguirán aumentando su número en las legislativas estadounidenses de pasado mañana, pero el poder de decisión de la primera minoría del país quedará relegado a unas pocas, aunque claves, contiendas.

Un número inédito de latinos -25,2 millones según el instituto Pew- está llamado a votar en los comicios del 4 de noviembre para redibujar la totalidad de la Cámara de Representantes (diputados), un tercio del Senado y las gobernaciones en 36 estados.

A las urnas acudirán 7,8 millones, menos de un tercio, según la agrupación hispana Naleo (siglas en inglés de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados).

Aun así, sería la mayor participación en unas elecciones legislativas (un alza de 17,8% respecto a 2010) de la minoría hispana, que va ocupando nuevos espacios políticos y se expande a otras regiones en Estados Unidos.

“Será una elección histórica”, dice Brent Wilkes, director la organización hispana LULAC.

Sin embargo, la mitad de los votantes hispano-estadounidenses viven en California (oeste) y Texas (sur), donde los comicios están prácticamente decididos.

“En las campañas que no son competitivas hay menor atención de parte de los candidatos, así que, hispanos o no, la participación puede no ser alta”, dice  Mark Hugo López, analista del Pew.

Además, los latinos históricamente votan en menor proporción que blancos y negros, un factor marcado por la cantidad de jóvenes (un tercio del electorado hispano, más que en los otros grupos, tiene menos de 29 años), menos entusiastas de ir a votar que las personas mayores.

Los republicanos van rumbo a consolidar su dominio en la Cámara baja y retomar el control del Senado, pero la Cámara alta se definirá en una decena de elecciones muy cerradas.

Según un informe del Pew, “el impacto de los votantes latinos en determinar qué partido controla el Senado no será tan grande como se esperaría dada su creciente presencia demográfica y electoral a nivel nacional”.

En contiendas reñidas como Kansas (centro), Georgia (sureste) o Luisiana (sur), solo representan 4,7% del electorado.

Las claras diferencias son Florida y Colorado, donde los latinos son una fuerza cada vez más relevante.

En Florida (sureste), el 18,3% de electores latinos son cruciales en la cerrada carrera por la Gobernación.

En el estado de las Montañas Rocosas, encuestas dan ganadores tanto a republicanos como demócratas en las carreras al Senado y la Gobernación.

“La única diferencia entre ellas es en qué proporción votarán los latinos”, que representan 15,4% del electorado de ese estado del centro-oeste de Estados Unidos, dice Ken Goldstein, profesor del Departamento de Política de la Universidad de San Francisco.

Por eso los aspirantes demócratas y republicanos se lanzaron a la caza del voto latino.

“La clave con los latinos es si van a votar”, dice Goldstein.

Según una encuesta de la firma Latino Decisions, para el 67% de los estadounidenses hispanos la inmigración es una de los principales razones que influirán en su decisión de ir a votar y por quién.

Para muchos activistas, la decepción por el fracaso de la reforma migratoria en el Congreso y el retraso del presidente Barack Obama en decretar medidas a favor de los indocumentados impulsará a los latinos a acudir a las urnas.

Más allá de definir algunas contiendas, para los latinos esta elección será para afirmar su creciente poder político.

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