Los estadounidenses votaban anoche en unas legislativas en las que los opositores republicanos del presidente Barack Obama se encaminaban a conquistar la mayoría del Congreso, por primera vez en ocho años.
Los estadounidenses votaban anoche en unas legislativas en las que los opositores republicanos del presidente Barack Obama se encaminaban a conquistar la mayoría del Congreso, por primera vez en ocho años.
En las “midterms” o elecciones de mitad de periodo, tradicionalmente crueles para el partido en el poder, los electores renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 36 de 100 bancas del Senado, y 36 de 50 gobernaciones de estados.
Simultáneamente se realizarán decenas de referendos en los estados, especialmente sobre la legalización o despenalización de la marihuana (incluyendo la capital federal, Washington), el derecho al aborto o el aumento del salario mínimo.
Los republicanos van rumbo a ampliar su dominio de la Cámara baja y, según analistas electorales, tienen más de 75% de probabilidad de lograr la mayoría en el Senado, bajo control demócrata desde 2006.
La encuesta, que es elaborada desde hace años para CNN y algunas de las principales cadenas y medios estadounidenses, mostró que apenas uno de cada cinco votantes confía en que el gobierno haga lo correcto la mayor parte del tiempo o todo el tiempo.
Además, consultados luego de votar en las elecciones legislativas de ayer, ocho de cada 10 votantes dijeron desaprobar la forma en que el Congreso está haciendo su trabajo.
El 60% de los votantes se manifestó insatisfecho o molesto tanto con el desempeño de Obama como con el del liderazgo de los republicanos en el Congreso.
Sólo el 25% dijo estar conforme con Obama y con los líderes republicanos, informó CNN.
Además, siete de cada 10 encuestados dijo estar preocupado por la marcha de la economía.
La mayoría de los votantes dijo tener una opinión desfavorable de los dos principales partidos, aunque el demócrata aventaja al republicano por 44 a 40% en imagen positiva.
Dos tercios de los votantes dijeron creer que el país va en la dirección incorrecta, y sólo el 22% cree que la próxima generación de estadounidenses estará mejor.
El sondeo mostró que, en general, los votantes dijeron adherir a posturas tradicionalmente defendidas por los demócratas.
En inmigración, por ejemplo, el 50% dijo estar de acuerdo con abrir una vía que permita la permanencia en Estados Unidos de aquellas personas que se encuentran en el país indocumentados.
En cambio, un 37% dijo que los inmigrantes ilegales deberían ser deportados. Al mismo tiempo, la mayoría de los votantes considera que el gobierno de Obama quiere abarcar muchas cosas al mismo tiempo, una opinión más expresada por los republicanos.
La atención del país estará centrada en diez batallas clave por el Senado: Kentucky, Georgia, Carolina del Norte, Arkansas, Luisiana, Kansas, Alaska (perdidas por Obama en 2012), New Hampshire, Iowa y Colorado.
Buen arranque republicano
Los republicanos tuvieron ayer un buen arranque en el día de elecciones cuando el líder de su partido en el Senado Mitch McConnell consiguió la victoria.
McConnell ganó un sexto mandato en Washington, y los republicanos mantienen la mira puesta en el control de la Cámara alta. Los republicanos también conservaron dos escaños por Carolina del Sur, ya que los senadores Tim Scott y Lindsey Graham ganaron fácilmente sus elecciones.
El Partido Republicano necesita una ganancia neta de seis escaños para conseguir la mayoría en el Senado. Hay 36 curules en disputa.
El mismo presidente no era optimista
En medio de una jornada electoral que tiene como favorita a los republicanos para recuperar el control total del Congreso, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aceptó ayer que la mayoría de los estados que renuevan su banca en el Senado tienen una tendencia conservadora, lo que no favorece al oficialismo.
“Es probablemente el peor grupo posible de estados para los demócratas desde Dwight Eisenhower”, comentó Obama durante una entrevista con una radio local del estado de Connecticut, en referencia al presidente que gobernó Estados Unidos entre 1953 y 1961.
Según el mandatario, “hay una gran cantidad de estados” con carreras muy disputadas en los que los votantes “tienden a inclinarse” hacia los republicanos, reprodujo la agencia de noticias EFE.
El hecho de que en las elecciones legislativas que se celebran cada dos años se renueve únicamente un tercio del Senado hace que la distribución del mapa electoral sea “un poco arbitraria”, según Obama.
La desilusión y el hastío alejaron a los hispanos de las urnas
Ansiando mejoras económicas, los latinos salieron a votar este martes en las elecciones en Estados Unidos, aunque admitieron que muchos otros se quedaron en casa desilusionados por las promesas incumplidas, entre ellas la de una reforma migratoria.
“Aquí la gente es un poquito menos dada a votar, sobre todo la gente de origen hispano, como que no le gusta votar, pero después nos quejamos de que las cosas están mal”, dijo Rosa Sánchez, una mexicana que llegó hace 20 años a Estados Unidos, donde desde que se hizo ciudadana no ha dejado de participar en una sola elección.
Sánchez votó en la zona mayoritariamente latina de La Pequeña Habana, donde ayer se notaba poco flujo de votantes, una constante en otras zonas de Miami, Florida. Al igual que muchos de los hispanos, Sánchez dijo que acudió a votar por un “cambio en la economía, para que haya más trabajo, que todo sea mejor que como está ahora”.
Los latinos, la primera minoría del país con más de 50 millones de personas, suelen votar en menor proporción en elecciones no presidenciales, como este martes, cuando los estadounidenses concurrieron a renovar 36 de los 50 gobernadores del país, la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
Según estimaciones del instituto demográfico Pew Hispanic, habrían votado unos 7,8 millones de hispanos de los 25,2 millones habilitados para hacerlo en el país, de todas maneras una cifra récord.
“Yo me hago contar porque mi voto puede hacer la diferencia”, dice en otro centro de votación en Miami la cubana Danmy Denis, pese a admitir que las promesas incumplidas disuaden a muchos.
También la avalancha de anuncios que ha caído sobre los votantes durante la multimillonaria campaña, sobre todo en estados con carreras muy reñidas como Florida, donde los candidatos a la gobernación llegaron este martes en empate técnico, han terminado por causar hastío.
El fracaso en lograr una reforma migratoria que formalice la situación de 11 millones de indocumentados, en su mayoría latinoamericanos, es uno de los principales elementos que genera apatía entre los hispanos.
“Hay mucho desánimo en la comunidad latina” por el fracaso de esa reforma, dijo Antonio Guerrero, mexicano de 47 años nacido en EEUU.