El presidente de la UMP, principal partido de la oposición de derecha francesa, Jean-François Copé, anunció ayer su dimisión tras la revelación de un escándalo de facturas falsas durante la campaña presidencial de 2012, que salpica también al ex presidente Nicolas Sarkozy.
Una reunión de la dirección del partido, en la que se iban a analizar los resultados de las elecciones europeas, cambió de contenido tras la revelación el lunes de que el partido gastó unos 10 millones de euros más de lo previsto en la campaña presidencial de 2012 y lo ocultó con facturas falsas a nombre de la UMP.
Ese monto fue facturado por Bygmalion, una empresa de comunicación creada por amigos de Copé. La dimisión del líder conservador, de 50 años, será efectiva a partir del 15 de junio.
Copé, diputado y alcalde de la ciudad de Meaux, cerca de París, ya estaba debilitado tras el triunfo de la extrema derecha en las elecciones europeas.
Tres ex primeros ministros, Alain Juppé, Jean-Pierre Raffarin y François Fillon, asumirán la dirección colegial de la UMP (Unión por un Movimiento Popular) hasta un congreso extraordinario del partido previsto en otoño, anunció el ex presidente del Senado Gérard Larcher al salir de la reunión.
El anuncio de su renuncia se produce en medio de una grave crisis de su partido, minado por las divisiones internas y que en las elecciones europeas del domingo perdió un tercio de sus eurodiputados y quedó en segundo puesto por detrás del Frente Nacional.
Dentro de la UMP los enfrentamientos abundan entre partidarios de Copé y partidarios de Sarkozy, o entre los del ex primer ministro François Fillon y los de Copé.
Este escándalo vuelve a poner al ex presidente, cuyo nombre aparece en varios casos judiciales, en una situación delicada que podría comprometer aún más su retorno a la arena política en las presidenciales de 2017.
La presidenta del Frente Nacional, Marine Le Pen, dijo el martes que Sarkozy está "totalmente descalificado", y afirmó que el caso podría poner en duda la presidencial de 2012, que ganó el socialista François Hollande.
Para defenderse, Copé, en la picota desde marzo por acusaciones de favoritismo con la firma Bygmalion, alegó que "no sabía nada" sobre la falsificación contable de 2012.
Bygmalion negó el lunes tener responsabilidad alguna en el asunto, afirmando que fue obligada a establecer facturas falsas.