Finlandia, catalogada durante nueve años consecutivos como el país más feliz del mundo, se prepara para afrontar el presupuesto más austero de las últimas décadas. El gobierno del primer ministro Petteri Orpo busca recortar unos 9.000 millones de euros para frenar un endeudamiento público que alcanzó niveles inéditos desde los años noventa.
Las cifras oficiales confirmaron que la deuda pública trepó en el segundo trimestre al 90,3% del producto interno bruto, cuando antes de la pandemia rondaba el 65%. La presión sobre las finanzas se intensificó tras el inicio de la guerra en Ucrania, el ingreso a la OTAN y la sustitución de la energía rusa, de la cual dependía un tercio de su suministro.
Finlandia ha sido durante nueve años consecutivos el país más feliz del mundo.
¿Cómo influyen el gasto militar y el ultimátum de Bruselas en la deuda de Finlandia?
El giro geoestratégico obligó a Helsinki a elevar sus partidas de defensa de 4.500 millones a más de 8.000 millones de dólares anuales según el instituto SIPRI, a lo que se suma la compra de 64 cazas F-35A a Estados Unidos. Al mismo tiempo, la administración arrastra un desbalance estructural que data de la crisis financiera de 2008, agravado por el envejecimiento poblacional.
Ante un déficit proyectado del 4,2% del PIB, el Consejo Europeo fijó como plazo límite finales de 2028 para que Finlandia regrese al tope comunitario del 3%. Aunque casi todas las fuerzas políticas acordaron una pauta para limitar la brecha hacia 2031, los economistas advierten que el recorte exigirá entre 8.000 y 11.000 millones de euros adicionales para equilibrar las cuentas.
Cai-Göran Alexander Stubb es un político finlandés, actual presidente de la República de Finlandia desde el 1 de marzo de 2024.
¿Qué servicios del estado de bienestar finlandés sufrirán el recorte de 9.000 millones de euros?
De cara a las elecciones de abril, el debate político ya no discute si es necesario ajustar, sino qué servicios públicos, prestaciones sociales y pensiones sufrirán el mayor impacto. Mientras el Ejecutivo conservador pretende aplicar los recortes en sanidad y subsidios sin subir impuestos, la oposición socialdemócrata reclama repartir el costo combinando menor gasto y alzas tributarias.
El escenario laboral complica la maniobra: la desocupación alcanzó el 10,3% en agosto, la cifra más alta de la Unión Europea, con un desempleo juvenil que trepó al 23,3%. Con más de un cuarto de la fuerza laboral empleada en el sector público, analistas advierten que los despidos paralizarían aún más el consumo, dejando a las exportaciones industriales como el único motor de resistencia económica.