4 de noviembre de 2015 - 00:00

Las finanzas del Vaticano, en la mira

Se conocieron dos libros con revelaciones que buscan frenar las reformas impulsadas por el Papa Francisco. Detallan supuestos despilfarros y la mala gestión de las donaciones para la caridad, entre otras cosas. Documentos robados por cura preso y una muje

Las oscuras finanzas del Vaticano, marcadas por el despilfarro y la mala gestión de las donaciones para la caridad, son blanco del nuevo escándalo de Vatileaks con revelaciones para frenar las reformas impulsadas por el papa Francisco.

“Francisco debe saber”, escribe y repite en el prólogo de su libro “Avaricia”, el periodista italiano Emiliano Fittipaldi, autor de uno de los dos libros con picantes denuncias sobre las finanzas de la Santa Sede.

“Tienes que escribir un libro. Francisco debe saber que la fundación Niño Jesús, que recibe donaciones para los niños enfermos, pagó la millonaria remodelación del apartamento del cardenal Tarcisio Bertone (...) que las fundaciones a nombre del Papa Ratzinger y Papa Wojtyla conservan más de 15 millones en sus cofres (...) debe saber que el Banco Vaticano no ha sido limpiado”, escribe en el prólogo Fittipaldi con la transcripción de la conversación con una de sus fuentes dentro del Vaticano.

Dos libros, con documentos reservados, aportados por el cura español Lucio Ángel Vallejo Balda y la laica italiana Francesca Chaouqui, acusados y detenidos por el Vaticano el pasado fin de semana por robo de textos confidenciales, denuncian los grandes males de la Curia romana.

Los libros, que salen a la venta esta semana, son además de “Avaricia”, “Vía Crucis” de Gianluigi Nuzzi, periodista del grupo televisivo Mediaset.

Según Fittipaldi, el Vaticano emplea sumas recibidas como donaciones para los pobres para la gestión de la maquinaria central, contó en una conferencia de prensa celebrada ayer.

Los dos libros revelan, sobre todo, la fuerte oposición interna a las reformas financieras del papa Francisco.

En ellos se denuncian las atávicas irregularidades que por décadas se han cometido con las finanzas del Vaticano, como la desviación de 400 millones de euros del “Óbolo de San Pedro”, con donaciones provenientes de todo el mundo, para la Curia Romana, es decir la gestión de la maquinaria.

Varios cardenales, inclusive jubilados, residen en lujosos apartamentos a costa de la Curia romana, sostiene por su parte Gianluigi Nuzzi, autor de otro libro explosivo en 2012 con documentos robados del escritorio del papa Benedicto XVI y que marcó el final de ese pontificado en marzo de 2013.

Según Nuzzi, debido a la mala gestión de las finanzas vaticanas se han registrado “pérdidas por diferencias en el inventario” y “agujeros” de hasta 700.000 euros en el balance del supermercado el Vaticano y de 300.000 euros en el de la farmacia vaticana.

Ayudar al Papa
Para Nuzzi, tanto Vallejo como Chaouqui, sus "fuentes" quieren "ayudar al Papa" mediante la publicación de los documentos a los que tuvieron acceso como expertos de la Comisión encargada en 2013 de estudiar las reformas económicas de la Santa Sede.

“No es una manera de ayudar a la misión del Papa”, advirtió el lunes el Vaticano, que los considera “traidores” y amenazó con denunciarlos inclusive penalmente si era el caso.

“Este trabajo comenzó hace un año y se basa en información verificada”, aseguró por su parte Fittipaldi.

“Entiendo que el Vaticano esté preocupado (...) La investigación revela la distancia entre la posición del Papa y el funcionamiento real”, comentó el periodista.

Los libros citan correos electrónicos, actas de reuniones, conversaciones privadas grabadas y notas que demuestran el exceso de burocracia, la mala gestión, el despilfarro, las pérdidas millonarias en ingreso de alquileres.

Chaouqui, la mujer que traicionó al Papa

La joven laica Francesca Chaouqui, experta en relaciones públicas, bella y seductora, es la mujer que traicionó al papa Francisco al filtrar informaciones y conversaciones secretas del Pontífice en el Vaticano.

La italiana, de 33 años, de origen marroquí, era una suerte de agente doble, experta en marketing, quien tras su detención el pasado fin de semana por orden de la fiscalía del Vaticano, decidió confesar todo lo que sabe del nuevo escándalo Vatileaks.

“No he traicionado al Papa”, escribió ayer en un tuit, tras ser liberada por colaborar con la Justicia. La única mujer nombrada en 2013 por el Pontífice argentino para formar parte de la comisión que estudió por casi un año la reforma de las entidades económicas y administrativas de la Santa Sede, conoce muchos secretos sobre uno de los asuntos más delicados para la Iglesia: el uso de las enormes sumas de dinero que recibe y transitan por el banco del Vaticano.

Chaouqui fue acusada, junto con el sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda, de haber sustraído documentos reservados del Vaticano, un delito que el Estado más pequeño del mundo castiga con hasta ocho años de cárcel.

“Todo lo hizo él, yo incluso intenté pararle”, se justificó en una entrevista al diario italiano La Stampa. “No tengo nada que ver con cuervos o topos; demostraré mi inocencia. Estoy tranquila, me siento bien con mi conciencia. He contado sólo la verdad a quien está investigando sobre la filtración de documentos en la Curia”.

El robo de documentos, el hackeo de computadoras y sobre todo la grabación de conversaciones con el Papa, forman parte de la documentación que aparecerá en dos libros.

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