18 de abril de 2018 - 00:00

La unificación monetaria, una tarea pendiente - Por Guillermo Nova

Impulsar la economía cubana fue la principal preocupación de Raúl Castro al frente del Gobierno cubano, pero la piedra en el camino que se encontró fue la dualidad monetaria. Unificar las dos monedas que circulan en la isla fue una de sus prioridades, pero nunca consiguió llevarla adelante.

Tras el derrumbe de la aliada Unión Soviética en la década de 1990, el Gobierno cubano quiso evitar la dolarización de la economía creando una segunda moneda que fuese equiparable a las divisas, el CUC, pero gestionada por el Banco Central de Cuba.

La medida se inició como una respuesta paliativa a la débil situación pero se mantiene hasta hoy teniendo en la isla dos monedas: el peso cubano CUP y el peso convertible CUC. El cambio es de 24 CUP por un CUC, que es la moneda equiparable a las divisas internacionales.

El CUP es la moneda en la que los cubanos reciben sus salarios y pagan los productos subsidiados por el Gobierno como el agua o la electricidad, mientras que el CUC se utiliza en la mayoría de las tiendas y en el turismo.

Durante la presidencia de Raúl Castro varias veces se anunció la inminente unificación, pero la fecha final se postergó indefinidamente.

“Este asunto nos ha tomado demasiado tiempo y no puede dilatarse más su solución”, dijo Castro el pasado diciembre ante el Parlamento.

Para llevar adelante la unificación, las autoridades cubanas crearon un equipo de más de 200 especialistas, divididos en 13 subgrupos de trabajo, e incluso consultaron a expertos extranjeros, sobre las posibles consecuencias de la unificación.

“La medida tiene un efecto en toda la economía y en la sociedad, no es solo cambiar una moneda por otra, tiene que ver con la formación de precios, con la capacidad de compra del salario”, aseguró en una reunión parlamentaria Marino Murillo, el responsable de las reformas en la isla.

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