En la comunidad de Lagunillas, a 4.267 metros de altitud en la región peruana de Puno, el pastor Rufino Quico enfrenta la degradación acelerada de los pastizales que alimentan a sus 380 alpacas. La alteración de las lluvias y el calor anómalo transformaron los campos verdes de noviembre en extensiones amarillentas e infértiles.
Al recorrer el terreno, Quico graficó el deterioro del suelo con preocupación: “Nuestros pastos deberían haber reverdecido, pero mírelos. Están amarillos y apenas sirven para alimentar al rebaño”. A esa falta de alimento se suma la irrupción imprevista de plagas históricamente ajenas a las cumbres andinas, como ácaros, piojos y sarna.
¿Por qué el retroceso de los glaciares trae parásitos a las alpacas de los Andes?
“El clima es inestable y esto crea muchos problemas. Además de las dificultades nutricionales por la degradación de los pastos, enfrentamos parásitos por el cambio climático. Vemos un aumento de sarna, piojos y ácaros en altitudes donde antes no existían”, explicó Óscar Cárdenas, especialista del Instituto Nacional de Innovación Agraria.
La crisis sanitaria se conecta con el derretimiento de los hielos en las cumbres. Entre 1962 y 2016, la superficie de los glaciares en Perú se redujo un 53%, al pasar de 2.398 a 1.114 kilómetros cuadrados, privando de agua constante a los bofedales o humedales de altura durante la estación seca.
¿Cómo impacta la pérdida de bofedales en la economía de las alpacas en Puno?
La pérdida de esa vegetación resulta crítica para la economía del sector. Mientras una hectárea de bofedal nutrido sostiene hasta 25 alpacas, una hectárea de pastizal común apenas alcanza para alimentar a un solo animal, reduciendo drásticamente la capacidad de carga de los campos andinos y poniendo en riesgo la tradición.
Con cuatro millones de cabezas, Perú alberga el 70% de la población mundial de alpacas, una actividad que genera 121 millones de dólares anuales por exportaciones de fibra. Para proteger esta herencia de 6.000 años, comuneros e instituciones instalan cobertizos, construyen pozos y cercan parcelas para rotar el pastoreo.