26 de diciembre de 2014 - 00:00

La triste Nochebuena de los cristianos en Bagdad

“Aquí no hay Navidad”, lamenta Ghasan, un cristiano caldeo de 40 años que vive en un aula húmeda de Bagdad con su familia desde que huyeron de las persecuciones de los yihadistas en el norte de Irak.

Antes, para ellos Navidad era uno de los momentos más importantes del año. Era una fiesta “con sentido”, recuerda Ghasam. “La preparábamos con esmero”, añade su esposa, Basma, de 27 años.

En su casa, se decoraba el árbol de Navidad y en Nochebuena cenaban todos juntos antes de acudir a la Misa del Gallo.
Pero "no hay celebraciones, ni para los adultos ni para los niños", dice Ghasam.

Porque, como otros miles de cristianos de Irak, Ghasan y sus tres hermanos huyeron con sus mujeres e hijos de Al Qosh.

Esta ciudad de la provincia de Nínive fue conquistada en junio por el grupo Estado Islámico (EI) en una ofensiva que le permitió apoderarse además de Mosul, la segunda ciudad de Irak.

Esta huida les llevó al Kurdistán iraquí y de allí a Bagdad, donde la familia fue acogida este mes en un colegio cercano a la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Ghasan, su esposa y sus dos hijos comparten la misma sala con su hermano, su cuñada y sus cuatro hijos. Los otros dos hermanos y sus familias están alojados en otra aula.

Las ventanas están cubiertas de telas viejas y los colchones se amontonan en el suelo, en medio de zapatos.
"Aquí no hay futuro", se queja Ghasan, abrazado a su hijo de siete años. "¿Qué futuro les espera a mis hijos? ¿Qué me garantiza a mí que seguirán vivos?", se pregunta, sentado en un pupitre con lágrimas en los ojos.

La comunidad cristiana de Irak, una de las más antiguas del mundo, contaba con más de un millón de fieles, de los cuales más de 600.000 en Bagdad, antes de la invasión estadounidense en 2003.

Después el país se convirtió en un campo de batalla entre los insurgentes y las tropas extranjeras. Y más tarde en escenario de una guerra interconfesional en la que los cristianos, asimilados a los “cruzados” occidentales, se convirtieron en un blanco.

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