La destitución de Dilma Rousseff de la presidencia de Brasil fue el clímax dramático y esperado durante largos meses de áspera lucha de poder que, sin embargo, no zanja la crisis política en el mayor país de América Latina.
La destitución de Dilma Rousseff de la presidencia de Brasil fue el clímax dramático y esperado durante largos meses de áspera lucha de poder que, sin embargo, no zanja la crisis política en el mayor país de América Latina.
La reacción enérgica de la ya ex mandataria, que denuncia un “golpe de Estado parlamentario" y promete una oposición feroz al nuevo “gobierno golpista” de su sucesor, Michel Temer, ilustró claramente que no podía esperarse de esa jornada histórica el final de la película.
Fue apenas el último episodio de la primera temporada de una serie política que no terminará hasta las próximas elecciones legislativas y presidenciales de 2018. Pero, ¿cuál es el guión que pueden reservar los próximos episodios?
Dilma, ¿el retorno?
Heroína guerrera -y derrotada- de la primera temporada, la protagonista Dilma Rousseff parecía condenada a desaparecer del reparto tras su destitución, rumbo a una merecida jubilación a los 68 años. La ex mandataria podrá ser candidata a cargos como el de diputada o senadora.
Pero no a la presidencia en 2018, puesto que ya alcanzó el límite de dos mandatos consecutivos.
Temer, el hombre débil
El discreto, y en apariencia inofensivo, vicepresidente centrista de Rousseff salió como el gran vencedor del primer asalto de la crisis.
Esperó el peor momento de aislamiento y debilidad política de la que era su socia para precipitar su caída a fines de marzo y acabar heredando en bandeja su presidencia hasta 2018. Aunque su victoria podría ser de corto alcance debido a sus propias debilidades.
Además, está la espada de Damocles del escándalo de corrupción en el gigante estatal Petrobras y sus devastadores giros, que han salpicado de lleno a su partido PMDB.