10 de agosto de 2016 - 00:00

La ONU pidió acceso humanitario a Alepo

En la ciudad, sitiada por los combates, viven más 1,5 millones de personas que necesitan ayuda.

La ONU pidió un acceso humanitario inmediato para ayudar a 1,5 millones de habitantes de Alepo, mientras las fuerzas del gobierno y los rebeldes se preparan para una batalla decisiva que decida el control de la segunda ciudad de Siria.

Tanto las tropas progubernamentales, apoyadas por la aviación rusa, como los grupos rebeldes, junto a sus aliados yihadistas, han recibido importantes refuerzos de hombres y armas en Alepo y sus alrededores.

El sábado, los insurgentes consiguieran romper el cerco de tres semanas impuesto por el gobierno en sus barrios, en el este de la ciudad, y lograron al mismo tiempo rodear parcialmente los barrios prorrégimen del oeste.

Cientos de miles de civiles viven bloqueados en la ciudad, antaño capital económica del país, donde los alimentos y productos básicos empiezan a escasear y los precios se han disparado.

Ante esta situación, el coordinador humanitario de la ONU para Siria, Yacub El Hillo, y el coordinador regional Kevin Kennedy pidieron, en un comunicado difundido el lunes por la noche, una “pausa humanitaria” en los combates. “La ONU está dispuesta a ayudar a la población civil de Alepo, una ciudad unida por el sufrimiento”, afirmó la organización.

Pero “necesita al menos un verdadero alto el fuego o pausas humanitarias semanales de 48 horas para tener acceso a las personas necesitadas (...) y para reabastecer las reservas de alimentos y medicinas, que están a un nivel peligrosamente bajo”, añade el texto.

Niños en grave peligro

Las dos facciones consiguen enviar alimentos y otros productos hacia sus sectores, pero estas vías de suministro no son lo bastante seguras para los civiles.

“Toda la ciudad está sin agua corriente desde hace cuatro días (...) los niños y las familias de Alepo se encuentran en una situación catastrófica”, alertó por su parte el Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

“Los cortes de agua ocurren en plena canícula, lo que expone a los niños a riesgos graves de enfermedad”, destacó Hanaa Singer, representante de Unicef en Siria. “El restablecimiento del agua corriente potable no puede esperar al final de los combates. La vida de los niños está en grave peligro”, insistió.

Según la ONU, dos millones de personas “viven cotidianamente con el miedo de estar cercadas”, y de ellas 275.000 están “bloqueadas en el este de Alepo”.

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