La ONU exigió ayer que las torturas aplicadas por la CIA no queden impunes y llamó a enjuiciar a todos los responsables, en medio de condenas, estupor y alarma mundial por el informe que reveló parte de la brutal ilegalidad de la “guerra al terrorismo” lanzada por Estados Unidos hace más de una década.
Países que son habituales blancos de críticas de Estados Unidos, como China, Irán y Corea del Norte, fustigaron a Washington tras la difusión del informe del Senado norteamericano sobre el rol de la CIA en el combate al islamismo, mientras que Afganistán reclamó una lista de todos sus ciudadanos torturados.
Ante la repercusión internacional del informe, Estados Unidos advirtió sobre posibles ataques o protestas violentas contra objetivos norteamericanos en Medio Oriente, Asia y Europa y urgió a sus ciudadanos a estar alertas y a tomar medidas de precaución.
Las notas de advertencia fueron emitidas por las embajadas estadounidenses en Egipto, Suecia, Holanda, Paquistán, Afganistán y Tailandia, países, éstos dos últimos, que se sabe albergaron centros de detención clandestinos de la CIA.
En un documento lapidario, la comisión de Inteligencia del Senado estadounidense acusó a la CIA de torturar brutalmente a presuntos islamistas radicales.