Sol, mar y compras, además de fútbol, encabezan la agenda de Leonardo DiCaprio en Buzios, el paradisíaco balneario al norte de Río que la actriz Brigitte Bardot hizo famoso en los años '60 y adonde llegó el actor el pasado viernes en un megayate tras asistir a la apertura del Mundial 2014
DiCaprio, de 39 años, llegó la semana pasada a Río de Janeiro en jet privado junto a unos 20 amigos, pero enseguida alquiló el quinto yate más grande del mundo, el Topaz, para embarcarse hasta San Pablo, donde vistiendo una bufanda “verdeamarelha”, gafas negras y boina, intentó pasar inadvertido el jueves en la inauguración y el primer partido del Mundial 2014 entre Brasil y Croacia (3-1).
Tras el juego, el grupo se embarcó nuevamente en el Topaz, propiedad del jeque Mansur ben Zayed Al Nayan, dueño del Manchester United y miembro de la familia real de los Emiratos Arabes Unidos. Destino: el mar verde esmeralda de Buzios, en el estado de Río de Janeiro.
De lentes de sol, bermudas, zapatillas de tenis y gorra de béisbol, la estrella de “El lobo de Wall Street” se paseó el viernes por el centro de este pequeño balneario de calles empedradas, acostumbrado a recibir muchos famosos desde que B.B. lo escogiera para descansar durante varias vacaciones en los años '60.
Acompañado por dos chicas, DiCaprio recorrió la calle frente al mar conocida como Orla Bardot y compró una chaqueta de nylon con cierre en Osklen, una de las mejores tiendas de ropa de diseño de Brasil, que tiene un estilo marcadamente deportivo. ¿El precio? Unos módicos 250 dólares, dijo a la prensa local una de las vendedoras que lo atendió.
El Topaz tiene una longitud de 150 metros, ocho pisos y pesa 12.000 toneladas. Tiene un valor estimado en casi 700 millones de dólares y está equipado con tres piscinas, un gimnasio, un jacuzzi, dos helipuertos y un cine. Nada mal para una buenas vacaciones con amigos que lo tendrán varias veces camuflado en las tribunas.