Un hombre tuvo que atravesar el momento más doloroso y complicado de su vida cuando, en plena cesárea de su mujer y ante una complicación, los médicos le hicieron decidir entre la vida de su esposa y la de su pequeña hija.
Un hombre tuvo que atravesar el momento más doloroso y complicado de su vida cuando, en plena cesárea de su mujer y ante una complicación, los médicos le hicieron decidir entre la vida de su esposa y la de su pequeña hija.
Ocurrió en un hospital de Colorado, Estados Unidos, cuando Frederick Connie debió optar por la salud de Keyvonne, su compañera de vida, o la de la bebé que llegaba al mundo tras una complicación en el embarazo.
El parto estaba pensado para enero de 2019, pero una hemorragia provocó el adelantamiento de la cirugía al percatarse los profesionales de que el trabajo de parto había comenzado.
A raíz de la gran cantidad de sangre que perdió la mujer, los médicos le dijeron a Frederick que debían atender el embarazo para priorizar la vida de la bebé. Fue allí cuando el papá aceptó y esperó a que luego atendieran a su mujer, que se encontraba con un complicado cuadro.

"Podemos hacer una cirugía para salvar la vida de su mujer, pero perderá a su hija. O puede salvarla, pero existe la posibilidad de que pierda a su esposa", fueron las palabras de los profesionales, según confió Connie.
El desenlace fue triste, ya que la mujer murió minutos después de dar a luz a la nena, que a pesar de algunas dificultades se recuperó en neonatología.
"Le puse el nombre de su madre. Ella va a saber quién fue su madre. Me voy a asegurar de eso", aseguró, conmovido, Frederick.