Estados Unidos aumentó ayer la presión sobre Rusia por su actuación en Ucrania, donde las autoridades movilizan a decenas de miles de policías y voluntarios para garantizar la elección presidencial del domingo ante el temor de provocaciones en el este prorruso del país.
A cuatro días de la elección presidencial, el “frente del este” ucraniano conoce una relativa calma después de los enfrentamientos a principios de semana entre rebeldes prorrusos y el ejército en el marco de una operación militar lanzada el 13 de abril.
El presidente interino de Ucrania, Olexandre Turchinov, visitó por primera vez la zona de Slaviansk, uno de los bastiones rebeldes del este, junto a los ministros del Interior y de Defensa.
Los habitantes del este “empiezan a comprender que los terroristas separatistas conducen la región hacia al abismo”, afirmó Turchinov en un comunicado.
Según los sondeos, el multimillonario prooccidental Petro Poroshenko, de 48 años, parte como gran favorito en esta campaña electoral con 20 puntos de diferencia por delante de la ex primera ministra, Yulia Timoshenko, quien fracasaría en su regreso a la política tras su liberación a finales de febrero.
Poroshenko, también conocido como el "rey del chocolate" por su fortuna proveniente de la marca de chocolate Roshen, prometió poner fin a la insurrección en el este y solucionar la crisis con el presidente ruso, Vladimir Putin, en tres meses.
"Conozco bien a Putin. Tengo una gran experiencia en reuniones con él, es un negociador fuerte y difícil", declaró a la AFP Poroshenko, quien estimó que un acuerdo es posible.
La crisis ucraniana, nacida a finales de 2013 por un movimiento de protesta proeuropeo en Kiev, implicó el retorno de las ambiciones de Rusia a la escena internacional y abrió un periodo de confrontación entre rusos y occidentales.
Para garantizar la celebración de los comicios, Kiev anunció el despliegue de 55.000 policías y 20.000 voluntarios ante "la amenaza de una agresión rusa y las acciones de los separatistas en el este" de Ucrania.