19 de agosto de 2015 - 00:00

Josep María Reniu: “El 80 por ciento de los catalanes reclama decidir sobre su futuro”

Es miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional, que ha delineado los pasos legales para la creación de una república catalana. Explicó la importancia de la consulta popular del 27 de setiembre, cuando se manifestará la voluntad de separarse de

Josep María Reniu es miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional (de la comunidad autónoma de Cataluña) y también politólogo. Estuvo la semana pasada en Mendoza, 20 años después de su primer visita, para participar del Congreso Nacional de Ciencia Política que se realizó en la UNCuyo.

Como era de esperar, habló sobre el proceso que promueve la independencia catalana, la importancia de las próximas elecciones del 27 de setiembre y el rol de los catalanes residentes en el exterior.

Las bajas temperaturas no le afectaron demasiado. De hecho, no usaba abrigo sobre el pulóver. Reniu explicó que en Vic, donde vive, es habitual que en invierno la marca llegue a -5°.

-Los inmigrantes catalanes en Argentina seguían muy ligados a su cultura... ¿Qué ocurre con los descendientes?

-A partir de la apertura del proceso soberanista, las personas entre 35 y 50 años, que generalmente han nacido en el país donde residen, han encontrado el engarce con esa identidad y gran parte de los centros catalanes se ha revitalizado. No sólo para mantener y difundir la cultura, el idioma, sino como una posibilidad de formar parte de un proceso que es histórico y que estoy convencido que nos va a llevar a construir una república catalana.

Si tienes la oportunidad de viajar, te encuentras con gente que te cuenta con ilusión que participó en la vía catalana (una cadena humana de un millón 600 mil personas, que unió Cataluña de norte a sur, en un tramo de 414 kilómetros) o que no pudo pero hizo algo en el lugar. Y ese nivel de participación social es tremendamente significativo.

-¿Cómo es la participación popular en este proceso soberanista?

-El 27 de setiembre, los que estamos a favor de la independencia de nuestro país, vamos a aprovechar las elecciones al Parlamento de Cataluña para convertirlas en un plebiscito. Si logramos la mayoría absoluta (de la convergencia “Junts pel sí”, coalición electoral que ha consensuado una candidatura), lo interpretaremos como un mandato democrático para avanzar en la declaración de independencia.

Por desgracia, no tenemos una ley electoral propia y en 2011 se aprobó una modificación de la española que convierte el voto de los ciudadanos residentes en el exterior en voto ‘rogado’.

Es decir,  primero deben ir al Consulado y ‘rogar’ que les permitan votar, luego pedir las boletas y finalmente depositar el voto. Sucede que, de 250.000 catalanes que tenemos en el exterior, el valor más alto que vota es del 5%. Ojalá llegáramos al 10%, porque 25 mil votos de catalanes en el exterior equivalen a un diputado y en este momento todos los votos cuentan.

-¿Qué necesitan para alcanzar la soberanía?

-Después de la declaración de independencia, se abre un proceso constituyente, de transición nacional, que puede durar, según nuestro presidente Artur Mas, unos 18 meses, y según Oriol Junqueras, el líder de la oposición, unos 9 meses. Entonces se crean todas las estructuras que el Estado necesita para sustentar esa condición.

En el Consejo Asesor para la Transición Nacional durante dos años hemos estado elaborando 18 informes sectoriales que trazan esta hoja de ruta: cómo debe ser la relación con la comunidad internacional, con la Unión Europea, con el banco central y el euro, la política, las estructuras de control de la energía, la seguridad interna y externa. El tercer momento es la redacción de la constitución de la república catalana y la proclamación efectiva de la independencia.

-Sería como crear un país…

-Tener esa posibilidad de entre todos poder darle forma a una nueva república es impagable. Lo bonito, además, es que se trata de una revuelta de las sonrisas. Lo que estamos haciendo no es contra nadie, es afirmar nuestra voluntad de decidir cómo queremos que sea el futuro de nuestro país.

-¿Es visto así en el resto de España?

-Nos hemos encontrado con la cerrazón absoluta en el gobierno español. No hay posibilidad de dialogar. Sin embargo, la ciudadanía española no tiene reparos a discutir y reconoce que ni el Partido Popular ni el Obrero Español han hecho ninguna propuesta que no sea reactiva, un no.

-Cuál es el motivo de esa cerrazón?

-Los catalanes somos el 16% del total de la población española; generamos el 20% del PBI español; aportamos el 24% de los impuestos al Estado y recibimos un retorno promedio de 11 a 12%. Hay dos constantes en la historia de la humanidad, uno es el valor de la fuerza de la gravedad y el otro el déficit fiscal de Cataluña.

Se sitúa en valores de 8 a 9% año tras año y por no disponer de recursos suficientes, en estos años de crisis, se deben hacer recortes de unos 4 mil millones de euros anuales, que impactan directamente en la sanidad, la educación, los servicios asistenciales. Pero la raíz de todo es primero el respeto a nuestra identidad.

-¿Cómo ve las posibilidades de lograr la independencia?

-Lo que está sucediendo en Cataluña no es producto de la ensoñación de un político sino de que el 80% de la población catalana, de manera sostenida, reclama poder decidir sobre su futuro. Y no todos son independentistas. Esa es la grandeza del movimiento.

Lo que estamos haciendo entre todos no se ha hecho a la fecha, porque los procesos de independencia en el último cuarto del siglo XX han provenido del desmembramiento del régimen soviético o de guerras. Ninguno por un proceso cívico pacífico, constructivo, propositivo, emanado de la sociedad civil.

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