El cardenal brasileño Joao Braz de Aviz recorrió un largo camino desde el sur de Brasil, donde nació en una familia humilde, hasta los pasillos del Vaticano, donde hoy suena como posible sucesor del papa Benedicto XVI.
El cardenal brasileño Joao Braz de Aviz recorrió un largo camino desde el sur de Brasil, donde nació en una familia humilde, hasta los pasillos del Vaticano, donde hoy suena como posible sucesor del papa Benedicto XVI.
El progresista arzobispo emérito de Brasilia, de 65 años, no sólo sorteó distancias geográficas o sociales, sino también otras vallas más complejas cuando realizaba una intensa labor pastoral en las favelas de su país, el que tiene más católicos en el mundo.
En 1983 fue secuestrado por dos jóvenes que intentaban asaltar un camión de transporte de valores en Apucarana, en el estado de Paraná. En la huida, los jóvenes le ordenaron que intercediera por ellos ante los agentes que, en la oscuridad de la noche, le dispararon más de un centenar de balines hiriéndolo en todo el cuerpo.
“Jesús, ¿por qué debo morir a los 36 años?”, clamó el sacerdote, que dijo a un diario italiano haber escuchado una respuesta divina que lo tranquilizó: “Yo he muerto a los 33 años, ya has tenido tres años más que yo”.
Y sobrevivió.