14 de octubre de 2026 - 12:15

Un hombre compró un terreno pantanoso, plantó 30.000 árboles y 25 años después se convirtió en un bosque que protege a una especie en peligro de extinción

Bob Barker transformó un antiguo terreno de pasturas en Washington, Estados Unidos. El proyecto comenzó en 1996 y terminó creando un hábitat.

Lo que comenzó como un proyecto de jubilación terminó convirtiéndose en una transformación ambiental de 71 acres, equivalentes a unas 29 hectáreas, en el estado de Washington, Estados Unidos. Bob Barker compró un terreno húmedo y degradado, plantó miles de árboles y, después de más de dos décadas de trabajo, logró recuperar un espacio natural que hoy tiene importancia para la conservación de la fauna.

La historia se hizo conocida en mayo de 2022, cuando Barker, que entonces tenía más de 90 años, recibió un reconocimiento por su trabajo de restauración forestal.

Para ese momento, se habían plantado aproximadamente 30.000 árboles en la propiedad, aunque el proceso estuvo lejos de ser sencillo.

Compró un terreno degradado y perdió casi todos los primeros árboles

Después de jubilarse en 1995, Barker y su esposa Kazuko se mudaron al estado de Washington, donde comenzaron a buscar un terreno para desarrollar un proyecto personal.

Finalmente compraron una propiedad cerca de Van Zandt, junto a la cuenca del río Nooksack.

El espacio había sido explotado forestalmente décadas atrás y se había convertido en un terreno de pasturas húmedas, con vegetación invasora y problemas de drenaje.

Barker contrató inicialmente a un equipo para plantar 5.500 árboles. Sin embargo, el resultado fue desalentador: solo sobrevivieron aproximadamente 800 ejemplares, después de que pequeños roedores y conejos dañaran gran parte de las plantas jóvenes.

La elevada humedad del suelo también dificultó el crecimiento de los árboles.

Cómo logró plantar 30.000 árboles y transformar el paisaje

Lejos de abandonar el proyecto, Barker decidió modificar su estrategia. Instaló protectores alrededor de los árboles jóvenes para evitar que fueran dañados por animales. También incorporó cercos y probó distintas técnicas para controlar las plantas invasoras.

Para resolver los problemas del suelo húmedo, obtuvo permisos y comenzó a plantar algunos árboles sobre pequeños montículos elevados de tierra, una técnica que permitía mejorar las condiciones de crecimiento.

Bob Barker, a la izquierda, y visitantes recorren la granja de árboles Nelson Road, al sur de Van Zandt, cerca del ramal sur del río Nooksack. Foto: Ysabelle Kempe, The Bellingham Herald

Bob Barker, a la izquierda, y visitantes recorren la granja de árboles Nelson Road, al sur de Van Zandt, cerca del ramal sur del río Nooksack. Foto: Ysabelle Kempe, The Bellingham Herald

Con el paso de los años, el proyecto comenzó a dar resultados. La propiedad, conocida como Nelson Road Tree Farm, se transformó gradualmente en un bosque con numerosas especies vegetales nativas.

Hasta 2022, se habían plantado cerca de 30.000 árboles. Según la reconstrucción publicada entonces, Barker había colocado personalmente alrededor de la mitad, mientras que el resto se incorporó con ayuda de trabajadores y colaboradores.

La especie en peligro de extinción que encontró refugio en el bosque

El resultado más llamativo apareció cuando investigadores identificaron la presencia de la rana manchada de Oregón (Rana pretiosa), una especie amenazada que está catalogada en peligro de extinción en el estado de Washington.

Estos anfibios necesitan ambientes acuáticos poco profundos, vegetación baja y sectores expuestos al sol para reproducirse.

Ejemplares de la rana moteada de Oregón, especie en peligro de extinción en Washington, en la granja de árboles de Nelson Road, cerca de Van Zandt. Foto: Robin Barker, The Bellingham Herald.

Ejemplares de la rana moteada de Oregón, especie en peligro de extinción en Washington, en la granja de árboles de Nelson Road, cerca de Van Zandt. Foto: Robin Barker, The Bellingham Herald.

Las tareas de restauración realizadas en el terreno contribuyeron a recuperar condiciones adecuadas para su supervivencia.

También influyó la presencia de castores, que modifican naturalmente algunos espacios y ayudan a mantener sectores abiertos y húmedos.

Los científicos observaron una población creciente de estas ranas dentro de la propiedad, un resultado ambiental que no había sido el objetivo original del proyecto.

El reconocimiento que recibió por convertir un campo en bosque

En mayo de 2022, el Washington Tree Farm Program distinguió a Bob y Kazuko Barker con el premio Tree Farmer of the Year, destinado a reconocer el manejo responsable de terrenos forestales.

La historia destacó porque la pareja no había comprado un bosque ya establecido, sino un terreno degradado que fue restaurado durante décadas.

Con los años, sus familiares comenzaron a asumir buena parte de las tareas de mantenimiento.

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