23 de noviembre de 2014 - 00:00

Inmigrantes: Obama reta al Congreso

El presidente norteamericano reclamó a los republicanos que aprueben su decisión de regularizar a 5 millones de ilegales.

El presidente estadounidense, Barack Obama, retó al Congreso a que asuma su papel, debata y apruebe una aplazada reforma migratoria, y defendió su decisión de regularizar a unos cinco millones de inmigrantes indocumentados.

La decisión de Obama de adoptar por decreto las medidas que permiten la regularización, ha sido asumida como un desafío por el opositor Partido Republicano, que ya anunció que podría tomar medidas radicales para combatirlo.

"Sigo creyendo que la mejor manera de resolver este problema es trabajar juntos los dos partidos para aprobar una ley", dijo el presidente durante su alocución semanal radiotelevisada, en referencia a un proyecto de ley de reforma migratoria que en el pasado fue aprobado por el Senado pero rechazado por la Cámara de Representantes.

Una reforma de este tipo permitiría reforzar "nuestras fronteras, mientras le da a los inmigrantes que ya están instalados aquí desde hace tiempo la posibilidad de (...) naturalizarse" bajo ciertas condiciones, declaró en Las Vegas, donde hace dos años presentó sus iniciativas sobre inmigración.

"Pero a la espera (de una ley), hay cosas que tengo el derecho de hacer, acciones similares a las (que hicieron) presidentes demócratas y republicanos que me precedieron para que nuestro sistema de inmigración sea más justo", afirmó.

Barack Obama presentó el jueves varias iniciativas adoptadas por decreto para regularizar provisoriamente a unos cinco millones de inmigrantes ilegales, de un total de 11 millones que viven en Estados Unidos bajo la amenaza de ser expulsados.

Sus adversarios republicanos calificaron inmediatamente las iniciativas de inconstitucionales y prometieron combatirlas tanto en el Congreso como ante la justicia, advirtiendo que en vez de estar dirigidas a frenar la migración ilegal, las acciones tomadas por Obama alentaran a millones de personas a buscar ingresar ilegalmente a Estados Unidos.

"El año pasado asistimos a una crisis humanitaria aterradora en nuestra frontera. El próximo verano podría ser peor", dijo el republicano John Boehner, titular de la Cámara de Representantes.

Una prueba del clima de extrema desconfianza que reina entre el Capitolio y la Casa Blanca, es que Boehner formalizó la anunciada presentación de una demanda judicial contra el presidente, al que acusa de "exceder sus poderes constitucionales" con la puesta en práctica de su reforma del sistema de salud.

En esas circunstancias, las perspectivas para la presentación de una reforma migratoria como propone Obama, son desalentadoras, además, porque la oposición republicana viene de fortalecerse en el Congreso tras las elecciones del 4 de noviembre.

A la espera de que se supere el punto muerto en el Congreso el presidente "podría tener que hacer otros anuncios en el campo de la migración legal", dijo a periodistas Dan Pfeiffer, unos de los consejeros de Obama.

Bueno para la economía

Las medidas del presidente Obama en materia inmigratoria le harán bien a la economía de EEUU, pero mejor sería una reforma consensuada con el Congreso, dicen los economistas.

Las nuevas normas protegerían de la deportación a unos cuatro millones de padres o guardianes que carecen del estatus legal de sus hijos. Al obtener permisos de trabajo, probablemente mejorarán sus sueldos, sus posibilidades de cambiar de empleo y elevarán los ingresos impositivos del gobierno.

La nueva orden elevaría los ingresos laborales en 6.800 millones de dólares, lo cual ayudaría a crear 160.000 empleos y generar 2.500 millones de dólares en ingresos a la Hacienda.

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