Franzini arribó a Mendoza el 8 de febrero y se encontró con dos actividades fuertes para los mendocinos. El lunes 11, la procesión de la Virgen de Lourdes y el domingo 24, la Bendición de los Frutos. El comienzo de los actos de la Vendimia le dio -asegura- un pantallazo de los habitantes de estas latitudes.
“Eso es algo que quiero destacar. La Vendimia es muy religiosa. El impacto fuerte me lo pegó la Bendición de los Frutos. No me imaginaba”, confiesa aún maravillado por lo que vivió. “Ya Arancibia me había dicho: ‘Tenés que estar antes de la Vendimia’. Entonces, adelanté el viaje porque pensaba venir a fines de febrero. Pero la verdad es que no me arrepiento. Primero, por la Bendición de los Frutos pero también toda la Vendimia.
“Esto revela eso que tanto decimos de la matriz cultural cristiana del pueblo argentino y, en este caso, del pueblo mendocino.
“En el contexto cultural nuestro, la fe es un componente que no podemos ignorar. Después, podemos charlar cómo se vive, con qué coherencia; eso es otro capítulo. Cuando algunos ambientes y grupos pretenden cercenar lo religioso, lo muestran como si fuera una especie de añadido prescindible en la vida de las personas, empobrecen la persona.
Pero es inherente a la persona, vivida bien”, insiste el arzobispo tras apuntar que lo primero que ha notado es un pueblo marcadamente religioso”, lo que representa para él -según dice- un fuerte compromiso y desafío.