Aunque los mendocinos estamos acostumbrados a hablar de varietales, desde hace un tiempo ha empezado a ganar importancia la noción del terroir, es decir del lugar en el que esa uva crece y que imprime características distintivas al vino. Guillermo Corona es geofísico y trabaja en la industria del petróleo, pero hace un tiempo empezó, a modo de hobbie, a investigar las cualidades del clima y del suelo en el Valle de Uco, para otorgar datos que pueden resultar útiles a ingenieros agrónomos y enólogos. Escribió un libro y creó la cuenta de Instagram @geografiadelvino.
- ¿Cómo llega un geofísico al mundo del vino?
- De manera orgánica y natural. Soy egresado del Liceo Agrícola y no sabía si estudiar Enología, Agronomía o Geofísica. Estudié Geofísica pero siempre me quedó la pica de las otras dos. Estuve 10 años afuera de Mendoza y rodando por el mundo, y cuando me decidí a volver me interesó ponerme a estudiar esto. Notaba que se estaba haciendo vino de lugar pero las personas tenían conocimiento empírico, no teórico, y habían un montón de preguntas de por qué era así. Y me dije ‘voy a tratar de buscar respuestas a esas preguntas’. Arrancó como una ayuda para unos amigos y terminó haciéndose más grande.
- ¿El trabajo va en la línea de la identificación geográfica que otorga el INV?
- Cuando se presenta una IG, en la mayoría de los casos, salvo San Pablo y Altamira, coincide con un distrito, que es una división política, no geológica. Lo que intenté hacer es una división geológica del Valle de Uco, de las diferentes formas y su geología y clima, a nivel regional. Cada uno puede tomar esa información y aplicarla a su finca.
- Y se puede ver de qué manera el clima y el suelo influyen en el cultivo...
- Hay un punto importante a aclarar y es que no hablo de vinos ni de viñedos, sino de lugares. El resto se lo dejo a los especialistas. Lo que ofrezco es un marco de referencia, para explicar lo que se va a encontrar en determinada zona: dónde hay más piedra, más cerca de la superficie, cómo es la composición del suelo, dónde la tierra es arenosa.
- ¿Cómo fue la recopilación de la información?
- Hubo un estudio de gabinete previo. Recopilamos datos de numerosos papers, libros de geología, del cuaternario, el terciario; todo del Valle de Uco. Y lo completé con muchos viajes al campo. Los sábados y domingos recorrí zonas y tuve acceso a cerca de dos mil calicatas, que son pozos de dos metros de profundidad, que permiten estudiar el perfil de suelo de una finca. Eso me permitió ir analizando las diferencias en las distintas regiones. Obviamente uno va con un marco teórico y sabe que en un lugar debería encontrar cierta cosa, y con las perforaciones termina de acomodar el modelo.
- ¿Y el agrónomo o el enólogo pueden saber cómo va a influir en el cultivo?
- Uno necesita saber la composición o estructura del suelo porque en un punto de la finca puede haber 10 centímetros de arena antes de llegar a la piedra y a 20 metros de distancia, un metro de arena. La planta no crece de igual forma, no necesita la misma cantidad de agua ni nutrientes. Dentro de una misma finca uno tiene diferencias muy marcadas. En agronomía de alta precisión se tratan estos sectores de forma diferente y se cosechan y vinifican de modo diferencial, para que el enólogo haga su corte, su magia. Antes el enólogo recibía toda la uva de una finca un mismo día. Tenía un muestra de gran volumen para hacer su vino. Ahora, hablando de algo de alta calidad, recibe diferentes muestras, cosechadas en distintos días, lo que le da más herramientas para hacer un vino premium. Por eso se habla de 'single vineyard" o "single parcel".
Es como una mamushka. Hay diferentes niveles de detalle. Uno puede estudiar a nivel macro, como una identificación geográfica, un área o una finca. E incluso a nivel cuarteles, hileras o sectores dentro de un mismo cuartel.
- ¿Y en el libro cómo se aplican estos conceptos?
- Es un marco mucho más regional. El Valle de Uco tiene 2 mil kilómetros cultivados. Para tener una idea, el Napa Valley, en Estados Unidos, tiene 300 kilómetros. Lo importante es dar un puntapié inicial para una caracterización regional. La vitivinicultura en Mendoza y en el oeste del país se da en abanicos aluvionales, como un delta de un río pero en un ambiente montañoso. Pero cada región tiene características distintivas.
- ¿La cuenta de Instagram cuándo nació?
- Lo empecé en setiembre para ver si lo que hacía era de utilidad general para el público. Yo había hecho este estudio, que se terminó convirtiendo en un libro, aunque nunca fue la intención. Pero antes de editarlo, quería saber si era de interés. La respuesta fue más que satisfactoria. Se van sumando cada vez más seguidores y en lugar de frenarse, se acelera. Los primeros mil llegaron al tercer mes.
Disertará en un seminario
Guillermo Corona presentará algunos resultados de su investigación en un Seminario sobre Suelos y Zonas de Mendoza, que organiza en la provincia la Asociación Argentina de Sommeliers. También disertará Edgardo Del Popolo, ingeniero agrónomo que hablará sobre la influencia del clima y la composición del suelo en el vino.
Matías Prezioso, presidente de la AAS, explicó que realizan periódicamente actividades y capacitaciones para socios. El seminario, pensado para sommeliers, representantes de bodegas y periodistas, se dictó primero en Buenos Aires y el martes en Mendoza. "Está muy vigente el tema del terroir y los suelos en Argentina, pero todavía hay mucho desconocimiento porque los trabajos de exploración empezaron hace 20 años y en zonas como el Valle de Uco, donde se producen vinos de alta gama, son aún más recientes", detalló para explicar la elección de la temática.