25 de abril de 2026 - 00:05

Maximiliano Viale: "Los ríos atmosféricos modulan el agua que sostiene la vitivinicultura o la producción"

El doctor en Ciencias de la Atmósfera Maximiliano Viale, investigador adjunto del IANIGLA–CONICET analiza el rol clave de los ríos atmosféricos en la generación de nieve en los Andes y su impacto directo en la disponibilidad de agua en Mendoza.

En Mendoza, la producción y el agro depende directamente del agua que baja de la Cordillera de los Andes, en un contexto donde cada temporada está marcada por la disponibilidad hídrica. En ese escenario, los ríos atmosféricos aparecen como un fenómeno determinante, corrientes de vapor que impactan en las nevadas y, en consecuencia, en el volumen de agua que alimenta ríos, oasis productivos y cultivos.

Para entender este proceso, Diario Los Andes dialogó con el doctor en Ciencias de la Atmósfera Maximiliano Viale, investigador del IANIGLA–CONICET, quien profundizó sobre el tema en la antesala de su exposición del próximo 30 de abril en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en el marco de la inauguración del ciclo académico 2026 de la Academia Argentina de la Vid y del Vino.

Paisajes Gualtallary en Tunuyan, en los vinedos de la Bodega Ritini Wines. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes Foto: Ignacio Blanco / Los Andes Paisaje vinedos cordillera nieve montanas clima frio tiempo
Paisajes Gualtallary en Tunuyan, en los vinedos de la Bodega Ritini Wines. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes  Foto: Ignacio Blanco / Los Andes Paisaje vinedos cordillera nieve montanas clima frio tiempo
Paisajes Gualtallary en Tunuyan, en los vinedos de la Bodega Ritini Wines. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes Foto: Ignacio Blanco / Los Andes Paisaje vinedos cordillera nieve montanas clima frio tiempo

- ¿Qué son los ríos atmosféricos y qué rol juegan en la disponibilidad de agua en Mendoza?

- Los ríos atmosféricos son unas plumas largas y angostas de fuerte transporte de vapor de agua que se generan mayormente sobre los océanos, que son la fuente de vapor de agua en la atmósfera.

El rol que juega en la disponibilidad de agua Mendoza es clave, porque estas corrientes de vapor sobre el océano Pacífico, cuando llega a la Cordillera, son la principal, o son el combustible de las tormentas de nieve más intensas sobre nuestra Cordillera, que es una que mayor proporción de nieve y entonces son los grandes moduladores de la disponibilidad de agua en nuestra Cordillera y en Mendoza, en el llano adyacente.

- ¿Cuánto dependen los oasis productivos mendocinos de lo que ocurre en la Cordillera?

- No es tan sencillo precisar una cifra o un porcentaje en cuánto dependen los oasis productivos de lo que ocurre en la Cordillera, pero la respuesta es que la dependencia es muy alta. Se puede decir que la existencia de los oasis y de nuestras poblaciones se debe a la presencia de la Cordillera y al agua que de allí drena y nos permite la vida y la existencia aquí. Por decir algún número, yo diría que es arriba del 90 %, básicamente, nuestra vida depende de lo que ocurre en la Cordillera, en el centro-oeste argentino.

- ¿Cómo impactan las precipitaciones en los Andes en el caudal de los ríos que usa el agro?

- Las precipitaciones en la Cordillera de los Andes son la fuente de agua que dan origen a nuestros ríos y que nos dan origen a nuestra a nuestra vida aquí en el desierto, en las llanuras, en las adyacencias de los Andes. Entonces, eso es algo a lo que están íntimamente ligados. Para hilar más fino, las precipitaciones en el semestre frío, entre abril y octubre, son las que representan aproximadamente el noventa por ciento del total anual que cae en la Cordillera de Mendoza, y lo hace mayormente en forma de nieve. Y entonces, eso ocurre a través de tres, en promedio, entre tres y cinco tormentas con río atmosférico en el invierno. Eso deja, aproximadamente, una cuarta parte del total ese invernal, que, a su vez, es casi el total del invierno.

Las precipitaciones de verano, en contrario, que mayormente ocurren en las laderas este de los Andes por tormentas de tipo convectivas y chaparrones intensos muy localizados, no proporcionan una contribución importante en los ríos. Así que ese sería el rol de la precipitación en los Andes, la fuente de agua y de vida en nuestra Cordillera, y, por supuesto, para el agro también.

- ¿Qué diferencias hay entre años con fuerte presencia de estos fenómenos y años sin ellos en términos productivos?

- Según mis estudios de doctorado, publicado en 2011, un año normal de nieve en nuestra Cordillera mendocina, lo dejan lo dejan la presencia entre 3 y 5 tormentas con ríos atmosféricos. Ahora, en un año deficitario sería con la menor presencia de estos ríos atmosféricos, y un año con mayor nevada que lo normal, lo podrían dejar la presencia de más de cinco tormentas corrido atmosférico o que o que sean eventos muy intensos. La presencia entre treinta y cinco para que sean de intensidad muy fuerte.

Mayormente la ocurrencia del fenómeno de El Niño, que es un fenómeno en el Ecuador, en el Pacífico de Ecuador, pero que afecta a patrones climatológicos en todo el globo. Cuando tenemos al niño, hay mayor presencia de ríos atmosféricos y, por ende, mayor nieve en la Cordillera. Ese es un resultado bastante evidente en nuestra región.

- En vitivinicultura, ¿cómo influye la disponibilidad de agua de deshielo en la calidad y rendimiento de la uva?

- La disponibilidad de agua de deshielo, ya sea de nieve o de los glaciares, es fundamental en nuestra región, ya sea para la vitivinicultura, como para otros cultivos agrícolas, como también para el consumo humano, así que la dependencia es muy fuerte, como mencionamos anteriormente. Y en cuanto a la calidad de agua, no soy un especialista en el tema, pero entiendo que la calidad de esta agua de deshielo es muy buena en comparación con aguas de pozos subterráneas más del secano oeste, del desierto, que contienen más sales. Pero, repito, no soy un experto en esa materia.

- Más allá de la vitivinicultura, ¿qué otras actividades agrícolas de Mendoza son más sensibles a esta dinámica?

- No solo la vitivinicultura depende de el agua que drena de los Andes, sino los demás cultivos y la vida en nuestra región. Entonces, la dinámica es compartida y estamos en el mismo ambiente, el medio ambiente, y es una existencia en nuestra vida, en un desierto, gracias al agua que drena de la Cordillera, donde ahí las cantidades de precipitaciones son muchísimo mayores que las cantidades que nos cae en el llano sobre nuestra cabeza donde estamos.

- ¿Qué nivel de previsibilidad tienen hoy estos fenómenos para la toma de decisiones - productivas?

- Bueno, el acercamiento de un río atmosférico sobre el océano Pacífico a los Andes tiene alta predictibilidad, y eso es aún mejor que la cantidad de nieve que puede caer en nuestra Cordillera. En los modelos numéricos que hacen pronóstico del tiempo, esa predictibilidad del orden de 5 días es relativamente alta, y nosotros la aprovechamos a través de un producto que permite la visualización de la llegada de la posible llegada de río atmosférico a los Andes en la web de Ianigla en la sección de ríos atmosféricos. La predictibilidad en escala de tiempo mayor es que los pocos días, es decir, en semana y meses, decae sustancialmente, pero eso es naturaleza compleja de la atmósfera y el mayor factor predictor de, en esa escala, lo son el fenómeno del niño.

- ¿Qué recomendación le daría a un productor mendocino frente a este escenario climático?

- Mi mayor recomendación a la comunidad vitivinícola de nuestra provincia es que el calentamiento global es muy notorio ya en el globo y en particular en nuestras provincias. Las series de temperaturas muestran que año tras año, verano tras verano, las temporadas de crecimiento de las vides están siendo cada vez más cálida, y, por ende, la demanda de agua de de las vides sería mayor, y, a su vez, la oferta de agua desde Los Andes sería menor. Entonces, la mayor recomendación es que la eficiencia del uso del agua tiene que ser cada vez mayor, cada vez mejor y creciente en su evolución.

Asimismo, están apareciendo nuevas regiones vitivinícolas en el país, que tienen que ver con valles intermontanos en nuestra Cordillera de los Andes, como el valle de Uspallata, por ejemplo, que en el pasado era inviable realizar vitivinicultura. Allí, bueno, con el mayor calor en nuestro clima, está permitiendo que esas zonas relativamente más altas y más frías hoy en día pueden ser también aprovechadas. Considero, no conozco con finesa cómo es las condiciones de suelo, pero nuestro sur mendocino también es un potencial, es una potencial zona de mucho aprovechamiento para la vitivinicultura que no tiene gran desarrollo, como en el departamento de Malargüe.

LAS MAS LEIDAS