11 de septiembre de 2016 - 00:00

Guerra antiterrorista a un precio muy alto

Diez días después de los atentados de 2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono, el entonces presidente estadounidense, George W. Bush anunció a la nación y al mundo: “Nuestra guerra contra el terrorismo comienza con Al Qaeda, pero no termina allí. No terminará hasta que cada grupo terrorista con alcance global haya sido encontrado, detenido y derrotado”.

Ése fue el inicio de 15 años de continuas guerras y de una espiral de violencia global que alcanzó la peor crisis mundial humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial. En 2001, un poco menos de 2.000 atentados de grupos radicales sacudieron al planeta y provocaron unas 14.000 víctimas, entre muertos y heridos.

En 2015, tras el giro belicista de Bush y la continuidad más moderada de su sucesor, Barack Obama, los atentados escalaron ese año a casi 15.000, con un saldo de más de 80.000 fallecidos y heridos, según relevó esta semana el diario The New York Times.

Estas cifras desnudan un mundo cada vez más inestable y violento, pero también la responsabilidad primaria de Estados Unidos: alrededor de un tercio de los muertos y el 40% de las personas que resultaron heridas en 2015 fueron víctimas de atentados en Afganistán e Irak, los dos países invadidos y ocupados por Washington en nombre de su guerra contra el terrorismo.

Un escenario igual de desesperanzador revelan las cifras del Acnur, la agencia de la ONU especializada en refugiados y desplazados. En 2001, después de una década de auge de conflictos sectarios, religiosos y étnicos, producto del fin de la Guerra Fría y la reconfiguración política mundial, el Acnur contabilizó 19,8 millones de refugiados o desplazados en el planeta.

Hoy la cifra trepó a 65 millones de personas. Cerca de un 17% de este incremento se explica sólo por las guerras iniciadas y protagonizadas por EEUU en Afganistán e Irak, mientras que alrededor de un cuarto se debe a los cinco años y medio de guerra en Siria, conflicto que incluye a varias potencias extranjeras, entre ellas Washington.

La Universidad de Brown en Estados Unidos estimó que más de 300.000 personas murieron por las guerras iniciadas por Washington en Afganistán, Paquistán e Irak.

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