18 de diciembre de 2014 - 00:00

Gross, tras 5 años preso: “La libertad no viene gratis”

El empresario estadounidense Alan Phillip Gross fue liberado ayer por razones humanitarias tras cinco años de cárcel en Cuba. Arrestado en la isla en diciembre de 2009 mientras trabajaba como contratista para la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), agradeció al presidente Barack Obama las gestiones para su regreso al país y consideró la de ayer como una “jornada histórica”.

“Valoro el esfuerzo de muchas personas, de legisladores de ambos partidos que me visitaron y se sometieron a mis quejas, de mi esposa. Pero sé que la decisión final se tomó en la Oficina Oval, y por eso agradezco al presidente Obama", remarcó Gross, que hasta bromeó con la necesidad de “una nueva dentadura y de recuperar fortaleza física”.

De camisa celeste, Gross leyó -en la oficina de su abogado- una breve declaración en la que expresó su “respeto al pueblo cubano, que no es responsable” de sus años en prisión. “Me duele que los traten injustamente”, expresó.

Finalmente, el empresario resaltó el “cambio histórico” que representa el reinicio de las relaciones cubano-estadounidenses, llamó a “superar las políticas beligerantes” y subrayó que “la libertad no viene gratis”.

Nacido en 1950, Gross estudió Trabajo Social en la Universidad de Maryland y en la Universidad Comunitaria de Virginia, y en 2001 fundó el Centro de Desarrollo Conjunto de Negocios (Joint Bussines Development Center), desde el que buscaba conectar a las naciones en desarrollo a Internet. Como parte de ese programa llegó a Cuba, a donde ingresó, en apariencia ilegalmente, tecnologías de telecomunicaciones a la isla.

El empresario, casado y con dos hijas, llegó en marzo de 2009 al templo Beth Shalom de la Comunidad Hebrea de Cuba, recomendado por el Comité Judío Americano (American Jewish Joint Distribution Committee (JDC), para ayudar a la comunidad judía en la isla a conectarse a internet, y tiempo después fue detenido, acusado de actuar a favor del gobierno de EEUU para desestabilizar a la Revolución.

Para Washington, Gross estaba en la isla con el único propósito de proveer acceso a internet sin filtraciones a la comunidad judía cubana, pero La Habana mantuvo la acusación en su contra. Gross fue juzgado en marzo de 2011, señalado como responsable de “actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado” y sentenciado a 15 años de prisión. Desde 2010 la esposa de Gross vino reclamando un acuerdo bilateral para su liberación, que también fue reclamada ese año por 40 legisladores de EEUU.

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