6 de mayo de 2015 - 00:00

Gran Bretaña: conservadores mantienen una leve ventaja

Según encuestas, ni el partido de Cameron ni los laboristas obtendrían los votos como para gobernar solos. Los liberales aparecen como los árbitros. El juego de las alianzas.

Las últimas 48 horas de la campaña electoral británica han estado dominadas por la convicción general de que ninguno de los dos grandes partidos obtendrá mañana la mayoría absoluta, y que hay que empezar a posicionarse para el gran juego de las coaliciones que se producirá.

“Todo el mundo sabe que nadie ganará las elecciones con mayoría absoluta, así que la gran pregunta que afrontamos es: ¿quién quieren que influya en el próximo gobierno?”, resumió el líder de los demoliberales, Nick Clegg.

Los sondeos auguran que los conservadores del primer ministro David Cameron podrían ganar con una ligera ventaja a los laboristas de Ed Miliband en las elecciones de mañana jueves, pero sin lograr los 326 diputados suficientes para gobernar en solitario.

Los laboristas parecen en mejor posición de sumar, porque la izquierda dominará el Parlamento y los nacionalistas escoceses, que han declarado a los conservadores sus peores enemigos, serán la tercera fuerza parlamentaria con unos 50 preciosos diputados, siempre y cuando las encuestas no se equivoquen.

De repente, Nick Clegg, cuya muerte política estaba anunciada, se ha convertido en una pieza clave. El suyo es un partido bien visto en general, socio del último gobierno conservador.

En contraste, los nacionalistas escoceses son percibidos con recelo en el resto de Gran Bretaña. 
Los demoliberales siguen siendo fuertes en unas pocas circunscripciones, por lo que podrían lograr hasta 30 bancas, la mitad de las que

disponían hasta ahora pero muy valiosas en el contexto actual. Hasta el punto, que el diario The Times pidió ayer a los votantes conservadores de la circunscripción de Sheffield Hallam, en el norte de Inglaterra -por la que concurre Clegg-, que le den su apoyo para que no pierda su banca ante el candidato laborista.

Cuidado con el adversario

Todos los partidos se dedicaron en las últimas horas a avisar del peligro de sus adversarios.
"En dos días pueden evitar el caos de un acuerdo Ed Miliband-SNP, pero sólo votando por mí", dijo Cameron ayer.

“Basta con echar un vistazo a las noticias. Nicola Sturgeon (líder de los nacionalistas escoceses) está cada día en la televisión para explicarnos que meterá a Ed Miliband en Downing Street para tenerlo de rehén cada vez que haya una votación en la Cámara de los Comunes”, agregó.

El Partido Laborista respondió recordando los peligros de una nueva coalición conservadora-demoliberal: “Este fin de semana, supimos que Nick Clegg y los conservadores planean aumentar el precio de los estudios universitarios, una vez más”.

Las fórmulas que podrían sumar mayoría van de una alianza laboristas-SNP, a la repetición de la fórmula conservadores-liberales, pasando por una coalición laboristas-liberales.

Los diarios Financial Times, The Times, The Economist y The Independent han publicado editoriales defendiendo la continuación de la segunda coalición y deshaciéndose en elogios sobre la influencia moderadora que tuvo Clegg sobre los conservadores.
El líder demoliberal anunció que dará "tiempo y espacio" al partido más votado.

“Al partido que logre más votos y bancas, en otras palabras, al que obtenga un mandato mayor de los británicos, aunque no logre mayoría absoluta, me parece correcto darle tiempo y espacio para formar gobierno”.

Escocia no está al margen

Para Nicola Sturgeon, ignorar a sus diputados en las negociaciones de gobierno sería restar legitimidad a Escocia.
"Se supone que el Parlamento de Westminster es el del conjunto del Reino Unido", pero "muchas veces no lo hemos sentido así en Escocia", dijo Sturgeon.

“Una prueba de la legitimidad de cualquier gobierno en Westminster tras las elecciones es que no puede estar formado sólo por el partido más votado en Inglaterra”.

“Los diputados ingleses siempre serán mayoría en Westminster, pero ignorar las voces escocesas sería equivocado”, sentenció Sturgeon, abogando por un gobierno que reúna “a las numerosas voces progresistas”.

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