El plan soberanista de Artur Mas recibió ayer un serio revés por parte de los electores catalanes, que apostaron por mantener a Convergència i Unió (CiU) en el Gobierno regional pero muy alejada de la "mayoría absoluta" que habían pedido los nacionalistas.
La victoria de Artur Mas ha sido mucho menor de lo que esperaban los nacionalistas cuando adelantaron las elecciones dos años.
Entonces el objetivo indisimulado era llegar a la mayoría absoluta y poder gestionar sin ataduras el proceso soberanista. No solo se ha quedado lejos de la mayoría absoluta, sino que ha empeorado, y mucho, los resultados respecto a 2010, algo que los nacionalistas no habían previsto y que ahora amenaza la arquitectura del proyecto de Artur Mas.
CiU ha ganado las elecciones, pero Mas ha salido derrotado.
Artur Mas, llamó ayer a los otros partidos a "hacerse corresponsables" del gobierno en la comunidad, después que sus nacionalistas de CiU lograran ser la fuerza más votada en las elecciones regionales, pero con un fuerte retroceso.
"Tal como han quedado estos resultados no hay gobierno alternativo que no pase por CiU, por eso de una forma casi obligada CiU debe liderar el próximo gobierno, pero no podemos hacernos responsables únicos de la gobernabilidad de este país", afirmó Mas, tras conocerse los resultados de los comicios, en los que los nacionalistas lograron 50 diputados, 12 menos que en 2010.
"Somos claramente la única fuerza que puede liderar este gobierno, pero no podemos liderarlo sólo, necesitamos una corresponsabilidad", lanzó Mas, que, con aspecto circunspecto, reconoció que "hemos quedado lejos de la mayoría que pedíamos".
El presidente regional catalán culpó de parte de esta pérdida de votos a las duras medidas de ajuste económico que ha tenido que tomar para hacer frente a la crisis económica en los dos años que lleva en el gobierno.
"Normalmente, los gobiernos que se han sometido a las urnas (durante la crisis) terminan siendo cambiados", dijo Mas, asegurando que "a pesar de nuestras condiciones, de la intensidad de los recortes, seguimos teniendo un apoyo electoral importante".
El presidente regional catalán insistió en que no se arrepiente de haber convocado elecciones anticipadamente buscando lograr una mayoría absoluta que respaldara su proyecto de referéndum de autodeterminación, pese a los resultados de su formación, y elogió la gran participación "prácticamente sin precedentes".
"La situación es más complicada, pero eso no quiere decir que el país tenga que renunciar a sus objetivos", concluyó.
Fuerte retroceso
Los nacionalistas conservadores de CiU, en el poder en Cataluña, sufrieron un fuerte retroceso en las elecciones regionales pese a seguir siendo la fuerza más votada al lograr 50 diputados, con el 94,7% de los votos escrutados.
Los nacionalistas del presidente regional, Artur Mas, perdieron 12 diputados respecto a los anteriores comicios de 2010, mientras la formación independentista de izquierda, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), es la segunda fuerza más votada con 21 escaños, 11 más que en 2010, según el recuento oficial de sufragios.
Los socialistas lograron 20 escaños, ocho menos que los comicios de 2010, mientras que los conservadores del Partido Popular (PP) ganaron un diputado hasta conseguir 19 y los ecolo-comunistas de ICV consiguieron 13 escaños.
La formación Ciutadans consiguió 9 escaños, seis más que en 2010, mientras que CUP, una nueva formación independentistas de izquierdas, consiguió 3 diputados en su primera participación en unas elecciones regionales catalanas.
Los resultados suponen un duro golpe para Mas, quien convocó elecciones anticipadas buscando lograr una mayoría absoluta que le permitiera lleva adelante su proyecto de un referéndum de autodeterminación en la próxima legislatura.
La subida de ERC y la irrupción de CUP siguen dando una mayoría favorable a este referéndum en el parlamento regional catalán, aunque CiU ha visto su poder reducido en una importante proporción en la cámara legislativa regional.
El resultado de los comicios deja abierto un escenario sumamente complejo hacia adentro de Cataluña y hacia afuera, ya que el partido de Mas, se queda lejos de la "mayoría excepcional" que buscaba en los comicios para liderar el proceso de secesión, mientras los independentistas avanzan con fuerza.
De esta forma, la apuesta por la celebración de un referendo soberanista, que el gobierno español de Mariano Rajoy rechaza por inconstitucional, no ha sido derrotada.