El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, anunció ayer la liberación de más de 700 mujeres, en un intento de calmar las protestas en las zonas sunitas y al mismo tiempo amenazó con recurrir a la fuerzas del orden para poner fin a las manifestaciones.
Moqtada al Sadr, el poderoso jefe chiita cuyo movimiento cuenta con 40 diputados y cinco ministros, dio su apoyo a los manifestantes al predecir una “primavera iraquí, si las cosas continúan como están”, en referencia a las primavera árabe que sacudió la región.
Los manifestantes bloquean desde hace diez días la ruta que lleva a Siria y Jordania.
Respondiendo a una de las principales reivindicaciones de los manifestantes, Maliki, un chiita, ordenó la liberación de más de 700 mujeres, es decir todas las detenidas en el país con excepción de las 210 encausadas o condenadas por hechos calificados de terrorismo, según Jalede al Mula, el negociador designado por el primer ministro.