1 de diciembre de 2015 - 00:00

Francisco regresó a Roma tras reunirse con musulmanes

El Papa Francisco se aventuró ayer a visitar un volátil barrio musulmán de la capital de República Centroafricana y llevó su mensaje de reconciliación a la mezquita principal de Bangui, insistiendo en que cristianos y musulmanes siempre han convivido en paz en la ciudad y que la religión nunca puede justificar la violencia.

Bajo intensas medidas de seguridad, Francisco entró en el barrio PK5, donde los residentes musulmanes llevan meses sin salir por la presencia de combatientes de una milicia cristiana que rodean su perímetro. El Papa realizó el trayecto en su papamóvil descapotable pese a los riesgos de seguridad. Las fuerzas de paz de la ONU montaban guardia en los minaretes de la mezquita.

La visita de Francisco proporcionó de inmediato un mayor sentido de libertad en la zona sitiada. En lo que hasta el día anterior había sido tierra de nadie que separaba el enclave musulmán del resto de la ciudad, miles de personas cruzaban coreando: “¡La guerra ha terminado!” en el idioma local sango tras la partida del Pontífice.

Algunos siguieron a la comitiva papal hasta el recinto deportivo donde ofició la última misa antes de trasladarse al aeropuerto donde tomó el avión de regreso a Italia.

Esta visita fue el punto culminante de un viaje que lo llevó a tres naciones de África, con paradas anteriores en Kenia y Uganda.

Aplazan juicio a periodistas

El juicio que debía comenzar ayer en el Vaticano para juzgar a cinco personas, dos de ellos periodistas, acusados de divulgar documentos confidenciales, fue retrasado una semana a petición de la defensa de una de las acusadas.

Durante la audiencia que comenzó ayer en el Vaticano, Francesca Chaouqui pidió un aplazamiento para estudiar los antecedentes y poder introducir eventualmente nuevos elementos, tras haber conseguido ser representada por un abogado de su elección. La consultora de Relaciones Públicas de 34 años está acusada de haber filtrado a dos periodistas documentos sobre malversación de fondos y despilfarro en la Santa Sede.

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