Punta Arenas, ubicada en el extremo sur de Chile, puso a las islas Malvinas y el gobierno británico en el centro de su agenda comercial, desafiando así la postura de la Argentina y las sanciones anunciadas por el presidente Javier Milei.
Además de comercio, la feria quiere establecer un nuevo enlace marítimo entre las islas y la ciudad patagónica de Chile.
Punta Arenas, ubicada en el extremo sur de Chile, puso a las islas Malvinas y el gobierno británico en el centro de su agenda comercial, desafiando así la postura de la Argentina y las sanciones anunciadas por el presidente Javier Milei.
Tras dos años de gestiones, entre este lunes y martes se desarrolla en el Hotel Cabo de Hornos el primer “Encuentro Empresarial Punta Arenas – Las Islas”, una ronda de negocios que reúne a empresas de ambos territorios y que tiene entre sus principales objetivos recuperar una relación comercial histórica y avanzar en una nueva conexión marítima chilena con Puerto Stanley/Argentino.
La iniciativa es impulsada por la Municipalidad de Punta Arenas junto con la Naviera Easter Island y cuenta con la participación de la Corporación de Desarrollo de las Islas Falkland (FIDC), que llegó a la capital de la Región de Magallanes con una importante delegación empresarial, informó el diario local Zona Zero.
En total, participan del showroom unas 60 empresas de Punta Arenas y 28 firmas y entidades provenientes de las islas, pertenecientes a rubros como alimentos, construcción, transporte, madera, repuestos, agricultura y ropa. Las reuniones buscan generar acuerdos de abastecimiento y negocios que permitan que parte de los productos que actualmente llegan a las islas desde Uruguay puedan ser provistos desde el sur de Chile.
La apuesta de las autoridades de Magallanes es que Punta Arenas vuelva a ocupar un lugar central en el intercambio con el archipiélago, como ocurrió durante buena parte de la historia comercial de la región.
Tal como ya informó Los Andes, la Naviera Easter Island prevé poner en funcionamiento una ruta de carga directa entre Punta Arenas y Puerto Stanley/Argentino.
El servicio será realizado por un buque de bandera chilena con una capacidad de 2.600 metros cúbicos. El viaje demandará aproximadamente dos días y medio de navegación y permitirá trasladar una amplia variedad de productos, entre ellos abarrotes, materiales de construcción, gas y productos congelados.
Las operaciones comenzarían a fines de este año, con una frecuencia mensual.
La conexión busca resolver una cuestión práctica para el abastecimiento de las islas: buena parte de los productos que consume el archipiélago llega actualmente desde otros mercados, particularmente Uruguay. Para Punta Arenas, el objetivo es recuperar ese flujo y convertir a la ciudad en un proveedor regional de bienes y servicios.
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, puso el foco en el impacto que podría tener el proyecto sobre las pequeñas y medianas empresas de Magallanes.
“Vamos a ser como el gran supermercado, el gran Home Center de las Islas y sus habitantes”, afirmó el jefe comunal chileno.
La idea, explicó, es que una familia que “quiere ampliar la casa” o “ampliar el baño” pueda adquirir esos productos en Punta Arenas.
Radonich también recordó los vínculos históricos entre ambas regiones y señaló que parte de la actividad ganadera que se desarrolló en Magallanes tuvo sus primeros vínculos con animales provenientes de las islas a fines del siglo XIX.
La ronda tiene una dinámica orientada directamente a los negocios. Las empresas mantienen reuniones breves para presentar productos, analizar necesidades de abastecimiento y explorar posibles alianzas. La intención es que el encuentro no quede solamente en una instancia institucional y que permita avanzar en acuerdos de suministro de largo plazo.
Durante décadas existió una ruta comercial entre ambos puntos, aunque perdió rentabilidad y dejó de funcionar a comienzos de este siglo.
Ahora, el desarrollo de nuevas actividades económicas en las islas, sumado a la búsqueda de alternativas para su abastecimiento, abre la posibilidad de reconstruir parte de aquel circuito comercial.
Pero el contexto político en el que se produce esta reactivación es completamente distinto.
La Argentina mantiene su reclamo de soberanía sobre las Malvinas y, en las últimas semanas, elevó la presión diplomática contra las actividades vinculadas con la explotación de hidrocarburos en el área en disputa. En particular, el desarrollo del proyecto Sea Lion, en la Cuenca Norte de Malvinas, generó una nueva escalada entre Buenos Aires y el Reino Unido.
El funcionario sostuvo que Chile mantiene su apoyo al reclamo argentino de soberanía, pero al mismo tiempo defendió la posibilidad de desarrollar vínculos comerciales entre Magallanes y el archipiélago.
“Chile ha señalado que apoya la pretensión argentina, su reclamo de soberanía sobre las Malvinas o Falkland, pero hay una situación de hecho”, afirmó Barros Tocornal.
Luego se refirió al Reino Unido como “un país amigo” que, según su descripción, “hace 200 años ejerce soberanía sobre las islas”. También sostuvo que una eventual solución debe contemplar, de acuerdo con su interpretación del derecho internacional, “la voluntad e interés de las personas involucradas y por la vía pacífica”.
El ministro también defendió expresamente el derecho de la región de Magallanes a desarrollar actividades comerciales con las islas.
Punta Arenas no es el único punto de la región sudamericana que mantiene vínculos comerciales con las Malvinas.
Uruguay también conserva relaciones económicas y logísticas con el archipiélago y funciona como uno de los principales puntos de abastecimiento para las islas.