“Francisco nos ha devuelto la vida”, es nuestro “salvador”, “estaremos a la altura de esta oportunidad”, así agradecían los doce refugiados sirios el gesto del papa al acogerlos en el Vaticano tras su visita a la isla griega de Lesbos.
“Francisco nos ha devuelto la vida”, es nuestro “salvador”, “estaremos a la altura de esta oportunidad”, así agradecían los doce refugiados sirios el gesto del papa al acogerlos en el Vaticano tras su visita a la isla griega de Lesbos.
Las tres familias, musulmanas y en situación regular, que vinieron con Francisco en el avión de Lesbos, pasaron su primera noche en Italia, hospedados por la Comunidad católica de San Egidio en el barrio romano del Trastevere.
En un gesto desafiante del pontífice hacia Europa, Francisco había reconocido ante la prensa que “es una gota en el mar, pero después de esta gota el mar no será más el mismo”, citando a la madre Teresa, durante el vuelo de regreso de Lesbos.
Francisco, nieto de emigrantes italianos, contó que la idea se la sugirió hace una semana un colaborador y que le dijo “enseguida que sí”.
“Había también dos familias cristianas, pero los papeles no estaban listos (...) Para mí todos los refugiados son hijos de Dios”, insistió.
Tras su llegada a Roma, los refugiados sirios agradecieron al Papa “la suerte que (les) ha sido dada, con su gesto de esperanza que (los) ha conmovido”, según informó el diario La Stampa.
Si al principio pensaban en ir hasta Alemania o el norte de Europa, ahora se sienten totalmente agradecidos con el papa: “Somos los invitados del papa, nos ha salvado y nos ha devuelto la vida”.
“Vimos morir amigos y parientes bajo los escombros, huimos porque en Siria no teníamos ninguna esperanza”, explica Hasan, ingeniero originario de Damasco, acompañado por su mujer Nour y su hijo de dos años.