El Papa Francisco deseó ayer que el “Jubileo de la Misericordia”, que se abre el martes, haga tomar conciencia entre católicos y ortodoxos de la necesidad de reparar "el pecado de la división".
El Papa Francisco deseó ayer que el “Jubileo de la Misericordia”, que se abre el martes, haga tomar conciencia entre católicos y ortodoxos de la necesidad de reparar "el pecado de la división".
Durante la oración del Ángelus en la plaza de San Pedro, el Santo Padre expresó su deseo de que este Jubileo propicie nuevos pasos en la reconciliación entre la Iglesia Católica y las distintas Iglesias ortodoxas. El cisma entre Roma y Constantinopla se remonta al año 1054.
Hace 50 años, el 7 de diciembre de 1965, en víspera de terminar el Concilio Vaticano II, según recordó, se produjo “un acontecimiento memorable”: una declaración común del Papa Pablo VI y del patriarca ecuménico de Constantinopla, Atenágoras, que “anulaba las sentencias de excomunión” intercambiadas entre Roma y Constantinopla en 1054.
“Es providencial que este histórico gesto de reconciliación, que creó las condiciones para un nuevo diálogo entre ortodoxos y católicos, sea conmemorado precisamente al comienzo del Jubileo de la Misericordia. No hay camino auténtico hacia la unidad sin demanda de perdón a Dios, y entre nosotros, por el pecado de la división” aseguró, antes de saludar a los jefes de las Iglesias ortodoxas, y en especial a su amigo, el patriarca de Constantinopla, Bartolomeo.
Aunque las relaciones de Roma con el patriarca son estrechas, el acercamiento es más difícil con las demás Iglesias, especialmente la más numerosa, la Iglesia Ortodoxa Rusa.
A diferencia de los protestantes, los ortodoxos tienen pocas diferencias doctrinales con el catolicismo, y los Papas, desde el Concilio Vaticano II, afirman su ardiente deseo de superar el cisma y de restaurar la unidad.
El Papa abrirá mañana el primer Jubileo o Año Santo de su pontificado, una iniciativa sencilla y abierta, que lleva el sello del primer Pontífice latinoamericano, aunque marcada por las medidas de seguridad alrededor del Vaticano.
Dedicado al tema de la “misericordia”, el perdón y la reconciliación, el Año Santo de Francisco concluirá el 20 de noviembre de 2016. El Jubileo ha sido convocado oficialmente para conmemorar el 50º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, que modernizó la institución.
Pero también se ha interpretado como un llamado del Papa argentino a favor de una profunda reforma de la Iglesia Católica, tras años de escándalos y divisiones en temas como el uso del preservativo, el celibato obligatorio, la homosexualidad, los sacramentos a los divorciados o el sacerdocio femenino.
El evento, entre los más solemnes de la Iglesia, adquiere particular importancia por las graves tensiones que sacuden al mundo, marcado por la “guerra a pedazos”, como suele decir el mismo Papa.