Una y otra vez, Kathy Gannon ha revivido las decisiones que llevaron a la muerte de su gran amiga - y casi su propia - en Afganistán. Gannon, una veterana corresponsal de Associated Press, y su amiga y colega Anja Niedringhaus, galardonada fotógrafa de Alemania, habían atravesado muchas historias y enfrentado muchos peligros juntas durante 5 años
Pero el 4 de abril de este año, cuando se disponían a cubrir las elecciones presidenciales en Afganistán el día siguiente, un comandante de la policía afgana arrancó contra el grupo en el que estaban ellas, con armas de fuego. Ella sigue preguntándose si se podría haber evitado la tragedia. Y la respuesta siempre es "No."
"No estábamos descuidadas sobre las medidas de seguridad...", dijo Gannon la semana pasada, en su primera entrevista desde el ataque.. "Realmente se aseguró de que teníamos un lugar seguro donde quedarnos, sabíamos que estábamos viajando en zona de riesgo y sabíamos al área que íbamos. Honestamente, lo he pensado muchas veces".
Las 2 mujeres acompañaban a un convoy que transportaba las boletas de la ciudad de Khost, en el este de Afganistán a un bastión talibán periférico, bajo la protección de las fuerzas de seguridad afganas. Mientras estaban sentados en su vehículo en un recinto bien guardado, uno de los hombres supuestamente aseguraban su seguridad caminaron hasta ellas, al grito de "Allahu Akbar" (Alá es grande), y disparó contra ellas con su AK-47. Luego dejó caer el arma vacía y se rindió. Niedringhaus, de 48 años, murió en el acto. Gannon, de 61 años, recibió 6 balazos en e su brazo izquierdo, el hombro izquierdo y la mano derecha. "Yo recuerdo haber dicho, 'Oh, Dios mío, esta vez hemos terminado' ", dijo Gannon.
"En un momento estábamos sentadas en el coche, riendo, y en el siguiente instante, nuestros hombros estaban presionados uno contra el otro como si uno estaba tratando de sostener el otro hacia arriba. Miré hacia Anja, no sabía cómo estaba".
El conductor del vehículo aceleró el coche acribillado al hospital más cercano, a 45 minutos de distancia. El traductor que iba con las fotógrafas le dijo Gannon: "Kathy, no nos dejes". Ella estaba segura de que estaba muriendo.
"Yo trataba simplemente de respirar y sólo me dejaba llevar, trataba de ir en paz", relató la cronista gráfica. En el hospital, Gannon fue sedada en la sala de operaciones. Cuando se despertó, había sido trasladada en helicóptero a la capital, Kabul. Fue sólo allí, todavía semiinconsciente, cuando se dio cuenta de que su amiga estaba muerta. Los meses de recuperación y terapia fueron agotadores. Gannon reconoció la atención que recibió, en especial del doctor Duretti Fufa, cirujano ortopédico especializado en cirugía de la mano del Hospital de Cirugía Especial en Nueva York.
Fufa reconstruyó el brazo izquierdo de Gannon con hueso, grasa y músculo de su pierna izquierda, adjuntando los nervios y arterias donde hubo una vez un agujero de 6 pulgadas. "Tan horrible como estaba todo, pero muchas veces pensaba, 'Dios mío, soy tan afortunada' ", señaló Gannon. "Todos los nervios, incluso el nervio más pequeño de la mano izquierda, estaba intacto. ¿Cómo era posible?". El médico a su vez elogió Gannon por su perseverancia. "Ella es una persona increíblemente motivada", afirmó Fufa.