sábado 19 de septiembre de 2020

Hinojosa
Fincas

Martín Hinojosa: “Quiero celebrar grandes cosechas, no grandes heladas”

El presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura identificó los ejes de trabajo claves sobre los que se debe reparar para que productores y bodegas encuentren buenos precios y mercado.

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El sector vitivinícola carga con la responsabilidad de ser una de las actividades económicas emblemáticas de la provincia y por tanto, una de las encargadas de sacar a Mendoza adelante en medio de la pandemia. Los resultados de ventas los últimos meses han sido sorprendentemente positivos, pese al cierre temporal de bares y restaurantes, pero el avance del coronavirus no permite tener previsibilidad de lo que pueda ocurrir a futuro.

A eso se suma la “catarata” de problemas que enfrentó el sector en las últimas temporadas, como el sobrestock vínico, el avance de costos y la crisis de precios pagados al productor. En ese contexto desempeña su función el presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Martín Hinojosa, quien busca desde su posición darle a bodegas y productores las herramientas para lograr un crecimiento sostenido en el tiempo.

-¿Qué aporte le puede dar el Banco de Vinos al sector vitivinícola?

-Si se pone en funcionamiento, dará buenos resultados. Es una medida anticíclica que debería mejorar las condiciones de trabajo para los pequeños productores.

-Con la mejora de los despachos al mercado interno, ¿se puede asegurar un crecimiento de las ventas?

-Por supuesto, por que desde el INV comparamos los despachos de 2020 contra los despachos del año pasado. Invalidar el dato de este año significaría invalidar también el del 2019. Hay que tener en cuenta además, que los despachos se contabilizan cuando una bodega nos pide una autorización mover el vino, ya sea para llevarlo a otra bodega o para comercializarlo directamente. De cualquiera de las dos maneras, es vino que entró en el circuito de venta. Lo que está en discusión es la temporalidad (cuánto tarda en venderse efectivamente), pero termina en consumo.

De todas formas, antes de fin de año presentaremos un proyecto de ley para que podamos empezar a contar con la información de facturación. Así, podremos registrar la venta la momento que llegue al consumidor final.

-¿Cómo se explica el crecimiento de las ventas dentro y fuera del país en el marco de la pandemia?

-Hemos hablado con las bodegas para saber en qué segmentos y a través de qué canales han respondido mejor las ventas. Lo primero que vemos es que donde más ha aumentado el consumo es en los primeros precios. Esto se relación con el hecho de que mucha gente está trabajando desde el hogar y se ha permitido tomar una copa de vino con el almuerzo de todos los días, algo que antes ocurría solo los fines de semana. Eso significa que hemos ganado nuevos momentos de consumo, que contrarrestaron los que se perdieron en bares y restaurantes el tiempo que estuvieron cerrados.

Por otro lado, hemos ganado a consumidores jóvenes que se han acercado al vino. Al no tener los bares, donde consumían otro tipo de bebidas, se han acercado al vino. Ahí es donde entra el repunte de ventas de los primeros precios.

-¿Cuál es el plan de trabajo del INV para los próximos años?

-Vengo de una familia productora vitivinícola y toda la vida aspiré a llegar a un cargo como este. Por eso pienso que estar al frente del INV y no aportar algo para el sector, sería un desperdicio.

Al INV hay que darle un rol protagónico en la toma de decisiones, porque tiene en su poder toda la información del sector vitivinícola. Se a quién le vendió cada bodega, qué cantidad, a qué precio y a dónde.

-¿Cuáles son las prioridades?

-La comercialización es clave. Tenemos que discutir cómo vender más vinos, cómo mejorar la logística, crear nuevos envases, conquistar consumidores y llegar a nuevos mercados. Para lograrlo, no hay que mirar solo a la cerveza como competidor, hay que ver a todas las bebidas.

Mejorando en todos estos sentidos, podemos cambiar a la vitivinicultura. Quiero celebrar grandes cosechas y no grandes heladas. Tenemos que tener siempre mercado. para colocar nuestra producción, por más grande que sea.

Otro objetivo es mantener un diálogo constante con todos los actores del sector, sean o no representantes de alguna entidad.

-¿Cómo se conquistan nuevos mercados sin contar con acuerdos de libre comercio?

Hay que participar activamente en las mesas donde se deciden las acciones de negociación internacional, como las que se realizan en Cancillería, la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) o el Grupo Mundial de Comercio del Vino. Por eso nosotros nos presentamos siempre con equipos técnicos e invitamos a las entidades a que nos acompañen. Mientras uno más escuches a todos los sectores y a todos los intereses, menos riesgo hay de equivocarse.

-Plantea lograr cambios profundos en la vitivinicultura, ¿cómo consigue el apoyo de todas las partes?

-Se logra trabajando de cerca con todo el sector privado y las entidades vitivinícolas. Todos tienen que estar en la misma mesa, gobierno, privados, gremios, instituciones y hasta referentes que no estén en ninguno de esos lugares.

-¿Cómo se puede terminar con la crisis del sector productivo?

Por un lado, el Estado tiene que dar equilibrio a las desigualdades. Si el Gobierno no está arbitrando las desigualdades, el eslabón más débil se verá siempre perjudicado.

Por otra parte, la integración es fundamental. Las nuevas generaciones no han seguido a los padres porque los han visto sufrir mucho con sus cosechas y eso ha llevado a que algunas fincas desaparezcan y otras se achiquen. Ante eso, hay que tener verdaderos programas de integración, primero productiva y luego industrial y comercial. Es la forma de lograr valor agregado.

El otro punto, en el que el INV ya está ayudando, es mostrar la información con que se cuenta. La información tiene que estar en la mano de los productores. Ellos deben saber cuándo es un año de abundancia y cuándo hay escasez.

Como parte de esta tarea, nos estamos reuniendo semanalmente con referentes vitivinícolas de diferentes regiones.

-Una gran deuda de la vitivinicultura es la tecnificación del riego, pero pocos productores tienen capacidad para invertir..

-Es fundamental la innovación y la tecnología en el riego. El recurso hídrico es escaso y su eficientización tiene que ser una política de Estado que encare el Gobierno Provincial. Todas las herramientas financieras tienen que estar a disposición para mejorar al riego. Sin agua, no hay uva ni productores.

-¿Qué aporte puede hacer el INV en este sentido?

El INV puede aportar la información de la productividad por fincas. El balance de los rendimiento puede ser el punta pie para que el Departamento General de Irrigación determine cómo trabajar con los sistemas de riego por afuera de la finca.