martes 9 de marzo de 2021

El sector está 20% debajo de las proyecciones que habían hecho el año pasado. - Ignacio Blanco / Los Andes
Fincas

Ajo: Brasil no ha colmado las expectativas y podría traer consecuencias en la próxima cosecha

El mercado brasileño no se ha comportado como el sector esperaba y eso puede traer inconvenientes para la próxima siembra. También preocupan las abundantes lluvias.

El sector está 20% debajo de las proyecciones que habían hecho el año pasado. - Ignacio Blanco / Los Andes

Ante el inicio de un nuevo ciclo de siembra del ajo en la provincia de Mendoza, hay todavía algunos temas pendientes de la última temporada que preocupan al sector y que pueden influir directamente en la próxima cosecha.

En primera instancia, el mercado brasileño no se ha comportado como lo preveían, lo que puede derivar en un excedente de ajo que sería utilizado como semilla, lo que en consecuencia aumentaría la producción del 2021. Así mismo, las lluvias de las últimas semanas pueden traer problemas en la calidad de los ajos que aún se encuentran guardados en campo.

A la espera de Brasil

Según comentó a Los Andes Guillermo San Martín, gerente de la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajos, Cebollas y Afines (Asocamen), hoy se encuentran un 20% debajo de las proyecciones que habían hecho desde el sector en noviembre de 2020 y pese a la mejoría de finales de enero, aún están lejos de las expectativas de precio.

Al momento de hablar de la nueva siembra, San Martín aseguró que aún no están en condiciones de brindar información ya que todavía están atentos a la situación del mercado. “Podríamos decir que el mercado brasileño ha estado bastante egoísta con respecto al tema de los precios, sin cumplir las expectativas que había”, comentó uno de los principales destinos de las exportaciones de ajo mendocino.

Con incertidumbre con lo que pueda pasar, el gerente de Asocamen aseguró que si bien los productores que vendieron temprano lo hicieron a buen precio, todavía hay mucho ajo guardado en el campo, cuyo destino principal es el gigante de Sudamérica.

“Preocupa porque hay todavía mucho ajo guardado que no ha salido a Brasil. Si ese ajo no se exporta es muy probable que termine para semilla y eso sería un inconveniente porque aumenta la superficie y hoy el productor no está en condiciones de afrontar un cultivo en dimensiones mayores a lo que viene haciendo porque para hacerlo bien hay que hacerlo con una espalda financiera importante”, explicó San Martín.

Con algunos meses por delante para poder compensar el desfasaje que ha dejado Brasil, en caso de que deba usarse ese ajo para semilla podría traer una consecuencia directa en el precio de la próxima cosecha.

“En principio parece que va a ser una temporada similar a la anterior. Todavía hay tiempo hasta julio para que se tonifique el mercado brasilero, pero si no se logra vender puede ser un problema porque eso pone una presión en la oferta que hace que el precio termine cayendo. Hay que mantener el equilibrio entre la oferta y la demanda para que el precio sea bueno”, estimó el referente de Asocamen.

La calidad en riesgo

Un segundo factor que preocupa al sector es el climático. Como consecuencia de lo anterior, tener aún ajo guardado en las plantaciones podría traer consecuencias directas en la calidad por las lluvias estivales.

“Yo creo que en el ajo que está guardado va a haber problemas de calidad por la humedad. Tener todavía guardado en ballenas es una lotería, por eso insistimos en la calidad de secado. El Inta ha desarrollado tecnología para pequeños productores que es accesible y permiten mantener la calidad de los cultivos. Porque sino después se hace muy difícil venderlo”, manifestó Guillermo San Martín.