6 de junio de 2017 - 00:00

Finalmente Bob Dylan envió el discurso

Después de varias polémicas, idas y vueltas, el músico ganador del Nobel de Literatura envió el esperado discurso de aceptación por el que podrá cobrar los 923.000 dólares del premio.

Es condición de la Academia Sueca que el ganador del Premio Nobel, en cada uno de sus rubros, envíe un discurso de aceptación que le permitirá cobrar el dinero que estipula tal distinción.

Pero desde el pasado 13 de octubre en el que la Academia sorprendió al mundo al entregarle el Nobel de Literatura al cantautor estadounidense Bob Dylan, el músico se mostró bastante indiferente ante la noticia, al punto que demoró más de dos semanas en hacer público su reconocimiento y finalmente dijo sentirse “honrado” por tal distinción.

Sin embargo, tampoco asistió a la ceremonia de entrega en Estocolmo, el 10 de diciembre, porque adujo tener su agenda cubierta y envió a su amiga Patti Smith a interpretar una de sus canciones.

Otra vez envuelto en el silencio, parecía que el discurso de aceptación del premio que exige la Academia Sueca tampoco iba a llegar a tiempo.

Pero no fue así. Y Bob Dylan terminó entregando ayer el tan esperado discurso, por el que cobrar la nada despreciable suma de ocho millones de coronas, equivalente a 819 mil euros ó 923 mil dólares, que es la dotación del Premio Nobel.

La fecha límite era el 10 de junio para entregar su discurso de aceptación si quería recibir el premio en efectivo.

La normativa de la Academia indica que hay que entregarlo en un plazo máximo de seis meses después del 10 de diciembre, la fecha de la ceremonia de entrega de premios que coincide con el aniversario de la muerte de su fundador, Alfred Nobel.

El discurso puede tomar cualquier forma, dictado en la ceremonia oficial, grabado o incluso puede ser una canción.

Después de meses de silencio, Dylan aceptó finalmente el 1 de abril el diploma y la medalla de oro del Nobel en una ceremonia privada con los 12 miembros de la Academia Sueca en Estocolmo, donde tenía previsto dos conciertos.

“Hubo muy buen ánimo, hubo champán”, dijo tras esa reunión la secretaria permanente de la Academia.

Pero, según Maria Schottenius, crítica literaria del periódico sueco Dagens Nyheter, la experiencia con Dylan y su tardanza en aceptar el galardón obligará a hacer cambios en el futuro.

“La Academia Sueca tendrá que tener más cuidado en el futuro si entrega un premio a una gran estrella del rock que no quiere venir a recogerlo”, dijo a la AFP.

“Aunque no se arrepienten de haberle dado el premio a Bob Dylan, sin duda ha provocado algunos problemas”, añadió.

Fuentes de inspiración

“El discurso es extraordinario y, como se esperaba, elocuente. Ahora que el discurso ha sido entregado, la aventura de Dylan está llegando a su fin”, escribió ayer en una nota de blog Sara Danius, secretaria permanente de la Academia Sueca que cada año otorga los prestigiosos galardones.

En el discurso, leído por el propio Dylan en un archivo de audio disponible en la Web de la Academia subido a Youtube, el músico habla de la relación entre sus letras y la literatura.

“Cuando recibí el Nobel de Literatura empecé a preguntarme exactamente cómo mis canciones están relacionadas con la literatura”, dice Dylan.

Luego cita a músicos que lo inspiraron, como Buddy Holly, cuya música “me cambió la vida”, y libros que lo impactaron, entre ellos “Moby Dick”, de Herman Melville, o “Sin novedad en el frente”, de Erich Maria Remarque.

Dylan, autor de la canción “Blowin in the Wind” (“Soplando en el viento”), también habla de Ulises, el protagonista del poema épico de Homero “La odisea”

“Los vientos lo sacuden y le hacen dar vueltas. Vientos agitados, vientos fríos, vientos hostiles. Viaja lejos y el viento lo devuelve”, afirma.

Dylan, que recibió el premio por haber creado “nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”, según la Academia, asegura que no le importa el significado de sus letras.

“Nuestras canciones están vivas en la tierra de los vivos, pero no son como la literatura, están destinadas a ser cantadas, no leídas. Si una canción te conmueve eso es lo importante, no hay que saber qué significa. He escrito todo tipo de cosas en mis canciones y no voy a preocuparme ahora por lo que significan”, asegura en el discurso.

Otros ausentes

No es la primera vez que un ganador del Nobel de Literatura no acude a la ceremonia de entrega, pero por razones distintas.
Doris Lessing (ganadora en 2007) no puedo hacerlo por su edad avanzada, Harold Pinter (2005) porque estaba hospitalizado y Elfriede Jelinek (2004) rechazó ir porque sufre fobia social.

Hasta ahora, el filósofo francés Jean-Paul Sartre ha sido el único laureado en rechazar el Premio, en 1964, a través de una célebre carta en la que manifestaba que siempre había rechazado condecoraciones oficiales, como cuando se negó a aceptar la Legión de Honor que se le concedió por su papel como combatiente en la Segunda Guerra Mundial.

“No quiero dejarme transformar en una institución”, terminaba diciendo el filósofo en un acto que para muchos fue de gran coherencia y para otros de notoria altanería.

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