El Papa Francisco firmó también ayer los decretos que reconocen los milagros obtenidos por intercesión del español Álvaro del Portillo, primer sucesor de Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del movimiento conservador Opus Dei, y de la monja española, madre Esperanza de Collevalenza.
Gracias a ese reconocimiento, los dos españoles serán beatificados por la Iglesia, primer paso para llegar a la canonización.
Según informaciones del movimiento, el milagro atribuido a Álvaro del Portillo es la curación instantánea en 2003 de un niño chileno, José Ignacio Ureta Wilson, ocurrida pocos días después de nacer tras haber sufrido un paro cardíaco de más de media hora y una hemorragia masiva.
Sus padres pidieron con rezos a Álvaro del Portillo por el hijo y, cuando los médicos pensaban que el bebé estaba muerto, sin ningún tratamiento adicional y de modo totalmente inesperado, el corazón del recién nacido comenzó a latir de nuevo, lo que ha sido considerado como una curación milagrosa.
Álvaro del Portillo nació en Madrid el 11 de marzo de 1914, era ingeniero, doctor en filosofía y letras y en derecho canónico y en 1935 se incorporó al Opus Dei, convirtiéndose en el principal colaborador del fundador, Escrivá de Balaguer, canonizado también por la Iglesia en 2002. Sacerdote desde 1944, en 1975 se hizo cargo del Opus Dei y falleció en Roma en 1994.
El Opus Dei está presente en 65 países y cuenta actualmente con más de 88.000 miembros, la mayoría laicos.
Será beatificada también madre Esperanza Santomera de Collevalenza (María Josefa Alhama Valera) (1893-1983), quien nació en Santomera, Cartagena, España, en el seno de una familia de escasos recursos. Fundó la Congregación de las Esclavas y de las Hijas del Amor Misericordioso.