Desde 2012, la empresa Bahco organiza una competencia en la provincia para elegir el mejor podador de vid, como un modo de reconocer esta labor. En ocasión de presentar la primera edición sudamericana, el representante para Argentina de la firma fabricante de herramientas, Fernando Montenegro, comentó que en nuestro país no hay mecanización de la poda, aunque la evolución apunta a que, como ocurrió en Europa y Estados Unidos, se utilicen podadoras eléctricas para incrementar la productividad.
- Se suele prestar atención a otras tareas en el proceso de elaboración del vino, pero bastante poca a la poda, ¿cuál es la importancia de esta labor?
- Tiene toda la importancia. La virtud de un vino reside en el arte de haber podado bien una planta, como también la pobre calidad de una uva se debe a una mala actividad de poda. Y esto, que suena como básico y simple, no es muy conocido ni reconocido y nuestra industria necesita de buenos podadores.
Por eso creamos una capacitación de poda, con el ingeniero agrónomo Ignacio Galarraga, y entregamos certificado de la Facultad de Ciencias Agrarias, de la UNCuyo. Compartimos algunos conocimientos sobre la vid, tratamientos, sanidad de la planta, uso de herramientas, con el espíritu de que quien se ha iniciado en la actividad tenga por lo menos un barniz teórico-práctico antes de lanzarse en la finca. Porque por lo que escuchamos hay dificultades para conseguir recursos humanos capacitados.
- ¿Qué porcentaje de mecanización hay en los viñedos?
- Hay mecanizaciones hasta un cierto nivel, hasta una pre poda, pero no hay en la poda en sí. Seleccionar la rama, el chupón, sigue siendo una tarea muy artesanal. El año pasado presentamos en Argentina una tijera eléctrica para poda. Es un artículo que se usa mucho en Europa y en Estados Unidos, y acá todavía no por una cuestión de costos.
Pero el podador, en una jornada, hace entre 8 mil y 15 mil cortes. Empieza el día para arriba y, a medida que pasan las horas, se fatiga. Estas herramientas eléctricas, con baterías livianas y accesibilidad a la planta, le permiten al trabajador mantener un ritmo constante, porque la mano lo único que hace es obturar el gatillo.
- ¿Cuál ha sido la respuesta de los productores?
- No es el mejor momento para inversiones. El sector no está pasando por un boom económico. Hay una evolución en este rubro, que va de las tijeras viejas de hace 20 años atrás, que hacían ruido y escuchabas a los podadores trabajando, y con las que debe haber sido agotador percutar 8 mil veces por día. Después se llegó a las tijeras mas ergonómicas, que trabajamos nosotros, para mano derecha e izquierda, para manos chicas con mucha fuerza y grandes con poca. Varía el mango y el tamaño de la hoja. Hay muchas herramientas que, siendo manuales, cuidan la salud del trabajador. Las eléctricas requieren de una inversión para, además de cuidar la salud, incrementar la productividad.
- Mencionó que para ustedes el concurso de poda sería como una segunda Fiesta de la Vendimia.
- Sí. La vendimia es un festejo del fruto final, pero estaría bueno acercarse a la actividad de poda y es lo que pretendemos este año con el bus vitivinícola: lograr que cualquiera que esté interesado en conocer pueda participar del evento, ver el concurso, tener la posibilidad de interactuar con un podador, aprender algunos rudimentos de la tarea, compartir un día agradable, y hacerse con un kit básico de poda.
Concurso de poda
El 31 de agosto se realizará, en Bodega Andeluna, la primera edición del Concurso de Poda Profesional en Vid a nivel Sudamericano. Del certamen participarán los ganadores de Chile, Perú y Uruguay. La actividad, que la empresa Bahco desarrolla en Mendoza desde 2012, ha sido declarada de interés turístico por el Ente Mendoza Turismo, ya que permite a los visitantes conocer en forma directa la viña y aprender los rudimentos de la técnica milenaria de poda.
Habrá 22 asientos disponibles en el Bus Vitivinícola para quienes quieran participar de la actividad como espectadores. Los visitantes recibirán un kit de podador, con tijera, guantes y remera, y, cuando termine el concurso, con la guía de un podador profesional, podrán vivir la experiencia de podar. La jornada concluye con un almuerzo.