En el tramo decisivo de la campaña para las elecciones presidenciales brasileñas, la figura de la ecologista Marina Silva sigue sacudiendo la escena. Al caudal de adhesiones que recibió de los sectores descontentos con las acciones del gobierno, se sumó el viernes el respaldo del club que reúne a los militares retirados. En paralelo, el candidato a la presidencia del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el centroderechista Aécio Neves, admitió que está perdiendo votos a manos de Silva.
En un comunicado que sorprendió, el Club Militar -que reivindica el golpe de 1964 que instaló una dictadura hasta 1985- afirmó que Silva, representante del Partido Socialista Brasileño (PSB), es “un hilo de esperanza” para cambiar la línea del gobierno de Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), que busca la reelección. Si bien califican a la dirigente ambientalista como poseedora de una “figura mesiánica” que camina hacia una “nueva política misteriosa”, los militares retirados la eligieron como opción ante lo que consideran un gobierno dominado por la corrupción.
“Los cambios pueden ser para mejor o para peor, desde que interrumpan la condenada ‘corruptocracia’ instalada en el poder por el ‘lulopetismo’ (en referencia al ex presidente Lula da Silva). Como esto está, no puede seguir. Hay expectativas de que nuevos rumbos y nuevos gobernantes traigan mejores días y mayor esperanza a los electores desilusionados”, sostienen los militares.
El comunicado está firmado por el general retirado Clovis Purper Bandeira, editor de opinión del Club Militar, que agrupa a los retirados de las tres fuerzas. El grupo es habitualmente crítico de la presidenta Rousseff, quien en su juventud participó de movimientos de la resistencia armada a la dictadura militar.
En tanto, el candidato a la presidencia del PSDB, Aécio Neves, admitió en una entrevista las dificultades de su campaña para avanzar a una segunda vuelta, en un escenario cada vez más disputado entre Rousseff y Silva. Neves está en un distante tercer lugar para las elecciones de 5 de octubre, con 15%, ante 37% de la mandataria y un 33% de Marina, según datos del último sondeo de Ibope. En tanto, la consultora Datafolha adjudicó al candidato del PSDB un 14%, ante 35% de Dilma y 34% de Marina.
“Yo tengo que confiar. Pero no estoy diciendo que voy a ganar todas las elecciones. Las elecciones se pierden. Ya perdí elecciones, incluso, y creo que se aprende mucho. Ahora, lo que no se puede perder es la capacidad de defender aquello en lo que se cree”, dijo Neves.
El escenario electoral está desafiando a Neves y a la campaña del PSDB, que ha enfatizado en la capacidad técnica de sus equipos económicos. Sin embargo, sus electores son los más proclives a cambiar el voto, según Datafolha. El sondeo del instituto indicó que 74% de los electores de Dilma están totalmente decididos, mientras que en el caso de Marina el porcentaje de fidelidad es de 70%. En relación a Aécio la tasa es de 66%.
Según reportó ayer el diario Folha de São Paulo, los electores más ricos y escolarizados son los que están cambiando su voto a Marina, abandonando al candidato de la socialdemocracia. Más que una ola o una tormenta fugaz, la consolidación de la popularidad de Silva obligó a Rousseff a intensificar su campaña. El meteórico ascenso y delantera que parece asegurar la candidata del partido socialista dejó perplejos a muchos que subestimaban su potencial.