Con los años, la piel pierde humedad y elasticidad, provocando que la base de maquillaje se acumule en las arrugas. Para solucionar este inconveniente, maquilladores profesionales recomiendan a mujeres de 50 años utilizar la tradicional crema Nivea de lata azul como primer antes de la preparación habitual del rostro.
Este cosmético clásico permite que las pieles maduras y secas reciban una dosis extra de nutrición antes del color. El resultado es una tez elástica y luminosa, donde el producto se mantiene fresco por horas sin marcar imperfecciones.
El mecanismo protector de la parafina líquida
La razón detrás de esta efectividad reside en la combinación de ingredientes emolientes e hidratantes, entre los que destaca la parafina líquida. Este componente genera una película protectora sobre la epidermis que evita la pérdida de agua interna. Aunque no posee propiedades antienvejecimiento, funciona como un escudo que preserva la humedad cutánea frente a cosméticos secos.
Cómo aplicar el producto para evitar que la base se derrita
Dada la textura densa y untuosa del producto, la clave está en aplicar una cantidad mínima. Los especialistas sugieren calentar una pequeña porción entre las yemas de los dedos y distribuirla sobre la cara limpia. Esta técnica otorga una luminosidad natural inmediata y atenúa la visibilidad de las líneas.
Posteriormente, se debe colocar la base en capa fina y añadir el corrector. Si se busca fijar la zona T o la región del contorno de ojos, es posible sellar suavemente con polvo suelto sin perder el acabado elástico.