Los rescatistas trabajaban ayer contrarreloj para encontrar sobrevivientes luego de la poderosa explosión ocurrida en la noche del miércoles en una planta de fertilizantes en la localidad de West, cerca de Waco (Texas, centro-sur de EEUU) cuya onda expansiva dañó numerosas viviendas y dejó hasta el momento 15 muertos y más de 160 heridos. Sin embargo, el número de muertos podría llegar a 60 ó 70, según estiman trabajadores de los servicios de emergencia.
La explosión demolió una zona de cuatro manzanas en torno a la planta. Fueron destruidas de 50 a 75 casas, un complejo de departamentos con unas 50 unidades, una escuela secundaria y la residencia de ancianos West Rest Haven, de donde fueron evacuados 133 pacientes, algunos de ellos en silla de ruedas.
Tras la explosión se formó una bola de fuego de unos 30 metros de ancho que luego dio paso a una nube en forma de hongo, según testigos. Los expertos la comparan con un sismo de magnitud 2.1.
La probable causa del estallido fue un gas volátil denominado amoníaco anhidro, que se utiliza para producir nitrato de amonio (ver nota aparte).
El presidente Barack Obama ofreció sus oraciones y las de la nación a West, un pueblo de unos 2.800 habitantes, hogar de una pujante comunidad checa, emigrada a fines del siglo XIX.
Gran parte de West fue evacuada durante la madrugada entre el miércoles y el jueves, y el gobernador de Texas, Rick Perry confirmó que las escuelas locales permanecerán cerradas por el resto de la semana.
El sargento Patrick Swanton informó además que más de 160 personas habían sido tratadas en los tres hospitales de la región por presentar heridas de diversa gravedad.
El Papa Francisco llamó ayer a unirse a él en la oración por las víctimas de esta explosión. En un mensaje en la red social Twitter escrito en inglés para sus más de cuatro millones de seguidores en el mundo, el Papa escribió: "Les ruego que se unan a mí en la oración por las víctimas de la explosión en Texas y por sus familias".
La calidad del aire debido al humo potencialmente tóxico que se desprende del lugar del siniestro seguía siendo una de las principales preocupaciones, según Swanton, quien afirmó que en función de los vientos se podría disponer de nuevas evacuaciones de pobladores de la zona.
Teresa Wallace y su sobrina pudieron evitar lo peor de la explosión, pero sin embargo recibieron la orden de evacuar su domicilio antes del amanecer. "La puerta del garaje y la chimenea hicieron implosión, pero permanecimos en el interior hasta que la policía vino a golpearnos la puerta", señaló la mujer.
Ella y su sobrina abandonaron su domicilio con apenas lo puesto para alojarse en una de las últimas habitaciones disponibles en un hotel de la esquina de su casa. Wallace se dio cuenta en el lugar que no tenía consigo sus documentos ni sus tarjetas de crédito. Un desconocido pagó la cuenta por ella.
Escuelas cerradas
Las escuelas han sido cerradas, anunció la comisaria Marty Crawford, precisando que "el colegio actualmente está en llamas".
El estallido se produjo en una fábrica de fertilizantes el miércoles hacia las 20 (23 de Argentina), indicó telefónicamente el portavoz de los bomberos Don Yeager, precisando que el origen aún no ha sido establecido.
"La explosión provocó el incendio de estructuras adyacentes a la fábrica", agregó.
El siniestro ocurre dos días después del atentado perpetrado en la línea de llegada de un maratón en Boston que dejó tres muertos y más de 180 heridos.
"Es una escena de devastación", reitero el sargento Swanton, subrayando que se desconoce el origen del incendio y que era imposible a esta altura establecer si se trata de un accidente o de un acto criminal.
Según la prensa local, las ventanas de las viviendas en los alrededores estallaron por la onda expansiva.
"Terminé tirada en el piso. Es como si hubiesen levantado el piso completo", relató a la CNN Cheryl Marich, cuya casa fue destruida.