12 de abril de 2013 - 01:13

Esperan en Venezuela una reñida elección

En la jornada de cierre de las campañas, el líder opositor, Henrique Capriles, logró reducir la ventaja que le lleva en las encuestas el presidente encargado y candidato oficialista, Nicolás Maduro. Ahora son 9 puntos porcentuales los que separan a los pr

Los dos principales contendientes a la presidencia de Venezuela, el oficialista y presidente encargado Nicolás Maduro, y el opositor Henrique Capriles, cerraron ayer sus campañas rumbo a los comicios para suceder al fallecido mandatario Hugo Chávez, en el final de un proceso marcado por el cruce de ataques y en el que aparece como favorito el aspirante oficialista.

En Caracas, en su último acto de campaña para los comicios del domingo, Maduro recibió el respaldo de cientos de miles de seguidores vestidos de rojo y con la presencia de Diego Armando Maradona, ataviado con una camisa del mismo color y quien ante la euforia de la gente firmó algunas pelotas y las pateó hacia la multitud.

El presidente encargado del país llegó hasta un templete instalado en una de las más grandes avenidas de la capital venezolana, donde se colocó dos loros australianos en cada uno de los hombros, en una aparente alusión a burlas de la oposición y que él, sin embargo, ha utilizado a su favor.

Una de las principales burlas de la oposición durante la campaña, luego de que Maduro dijo que el espíritu de Chávez lo visitó en forma de "pajarico". En sus actos, el candidato comenzó incluso a silbar como un pajarito.

Prácticamente al mismo tiempo, el candidato opositor cerraba su campaña en el estado occidental de Lara, gobernado por su jefe de campaña, Henry Falcón.

"Estamos cerrando una campaña completamente atípica, una campaña en la que hemos tenido que vencer muchos obstáculo", dijo Capriles frente a sus seguidores.

Algunos esperan que esta contienda electoral sea de las más reñidas de la historia democrática de Venezuela. Los sondeos han puesto a la cabeza de las preferencias a Maduro, quien ha utilizado la figura de Chávez para apuntalar su campaña, aunque en los últimos días al menos una encuesta ha señalado que se redujo su ventaja sobre Capriles, quien compite por segunda ocasión por la presidencia.

Un último estudio de la encuestadora local Datanálisis ubicó a Maduro con una intención de voto de 54,8% frente a un 45,1% de Capriles, un margen menor al que la misma empresa registró en marzo. La encuesta, realizada para clientes privados como la firma Credit Suisse, se realizó del 1 al 5 de abril entre 1.300 personas en todo el país con un margen de error de 2,66 puntos porcentuales.

En marzo, la ventaja de Maduro sobre Capriles era de 14 puntos porcentuales, según el anterior estudio de Datanálisis.

Aunque la campaña oficial tuvo una duración de escasos 10 días, ambos candidatos comenzaron sus actividades políticas hace casi un mes en las que dominaron los cruces de acusaciones y descalificaciones que intensificaron la temperatura política de Venezuela.

Pese a la ventaja que tiene en los sondeos el presidente encargado, la oposición se mantiene esperanzada en sus posibilidades de dar una sorpresa.

Maduro y miembros del oficialismo pusieron sobre la mesa diversas teorías conspirativas, incluidos supuestos planes de la oposición para desconocer los resultados de los comicios y la presunta llegada de mercenarios salvadoreños para realizar actos de violencia, incluido un posible atentado contra el presidente encargado.

La oposición ha sostenido que los señalamientos del oficialismo sólo son parte de una campaña de rumores para generar miedo.

Ayer, el jefe de un comando de la Guardia Nacional del estado central de Lara anunció la incautación de 50 cargadores para armas que aseguró serían utilizadas por "mercenarios salvadoreños" que según el gobierno entraron a Venezuela para afectar los comicios y estarían ligados a un diputado derechista de El Salvador, Roberto D'Abuisson, quien ha negado las acusaciones.

Autoproclamado "hijo de Chávez", Maduro ha hecho de la imagen del ex mandatario la clave de sus discursos proselitistas y ha prometido continuar su proyecto entre advertencias de que una eventual llegada de la oposición al poder se traduciría en el final de los beneficios sociales para los más pobres.

Capriles, quien dice que su "jefe" es "Dios", sostiene que Maduro ha echado mano de la figura de Chávez porque él no logra forjar un liderazgo propio.

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