Natalie Pérez atraviesa un momento particular de su carrera: lejos de buscar una fórmula para permanecer siempre en el mismo lugar, parece más interesada en descubrir qué quiere hacer después. Actriz, cantante y compositora, con cuatro décadas cumplidas, vuelve a "Las cosas maravillosas", prepara la presentación de su quinto disco, Casa, y mira hacia nuevos proyectos audiovisuales.
En el medio, revisa una trayectoria que comenzó desde muy chica y que, según reconoce, estuvo marcada tanto por las oportunidades aceptadas como por aquellas que decidió rechazar.
Su regreso al escenario con "Las cosas maravillosas", la obra de Duncan Macmillan y Jonny Donahoe dirigida por Mey Scápola, tiene además una particularidad: Pérez es la primera integrante del elenco que vuelve y decide quedarse. La propuesta, que transita el duelo, los vínculos y la capacidad de encontrar pequeñas razones para seguir adelante, le permite trabajar desde un lugar muy cercano, aunque insiste en marcar una distancia entre ella y el personaje. “Estaba con hambre de escenario y además me encanta la obra”, resumió en una entrevista que dio a Clarín.
La actriz cuenta que los productores le propusieron regresar en una sala más grande y con una puesta renovada. La dinámica, sin embargo, permanece. El público sigue teniendo un rol fundamental y la experiencia cambia cada miércoles según quiénes ocupen las butacas. “Empiezo cansada, porque hablé una hora antes de empezar, jaja. Pero me divierte lo confuso del texto en primera persona y hacerle entender a la gente que no soy Nati”.
Natalie Pérez: una "oveja negra"
Si hay una idea que atraviesa tanto su presente artístico como la forma en que mira su propia historia es la de no encajar. Pérez se define como la oveja negra de su familia y reconoce que muchas veces su manera de decir lo que piensa genera conflictos.
“No es que soy una rebelde sin causa pero venía charlando con mi psicóloga que soy la oveja negra de la familia. Porque siempre estoy poniendo cartas y verdades sobre la mesa. Aparezco y hay quilombo...”.
La misma definición aparece en su faceta musical. En "Casa", su quinto álbum, incluyó una canción dedicada a esa condición de sentirse diferente. “Me di cuenta que aunque no parezca soy la black sheep, jaja. Porque me piden que haga una cosa, pero siempre hago lo que no tengo que hacer. La oveja negra también se distingue entre la multitud y tiene cosas de buen augurio. La canción surgió un día paseando a Rope (su perro)”.
El nuevo disco también refleja una etapa sentimental distinta. Mientras componía, Pérez estaba comenzando su relación con el productor Tomás Rottemberg y, por primera vez, aparecieron en sus canciones temas de amor vinculados con el bienestar y la estabilidad.
“Mientras las armaba estaba conociendo a Tomás y aparecieron dos temas de amor que nunca había escrito. Una de súper enamoramiento. Fue raro, porque es raro que esté todo bien. La estabilidad, jaja. Es difícil escribirlo. De hecho, a mis mascotas, Rope y mis gatitos, “Los melli”, les hice canciones tan pavas que nunca me animé a sacar”.
Ahora, con el álbum recién publicado, aparece una pregunta inevitable: ¿qué sigue? La respuesta todavía no está del todo clara. “No se me cae una idea. Lo que me preocupa muchísimo, aunque no tengo la urgencia. Pero la vida viene vertiginosa. Pero leo obras, proyectos que llegan de cine, series y quizás aparecen inspiraciones”.
Entre esos proyectos aparece también la posibilidad de volver a "Las Estrellas", la ficción de eltrece que protagonizó junto a otras actrices y que todavía conserva un importante grupo de seguidores.
“No, era con una disquera porque saco mi primer disco de vinilo, de Casa. Pero la gente pide la vuelta de Las Estrellas (eltrece). Nosotras no paramos de escribirle a Adrián (Suar) para hacer segunda temporada”.
Decir que no
Una de las claves de su recorrido profesional está en las decisiones que tomó incluso cuando implicaban dejar pasar oportunidades importantes. El caso más conocido es el papel de Liliana Colotto en "El secreto de sus ojos", que finalmente rechazó.
“Sí, pero le he dicho no a muchas cosas. No sólo a Campanella. Cosas que quizás me arrepentí, pero de esto no. Porque aunque el guión era bárbaro, prefiero no hacer escenas de sexo ni desnudos. Es algo que me limita mucho el trabajo, pero hay algo en esta vida de tanta exposición que me quiero guardar. Obvio, con el diario del lunes, dio la vuelta al mundo, ganaron un Oscar, así es re fácil. Pero en su momento nadie sabía”.
No fue la única vez. También recuerda haber rechazado propuestas vinculadas a figuras centrales de la televisión argentina, incluso cuando era apenas una adolescente. “Muchísimos. Si te lo contara... Con Adrián, con Cris Morena para Rebelde Way a mis 12, que era el sueño de todas las pibas hacer el personaje que me había propuesto. Primero decía que sí a todo, pero de “no” también se construye una carrera y me gustan las decisiones que fui tomando sin saltearme un escalón”.
Esa idea de construir una carrera sin apurarse también aparece al revisar sus comienzos. Su vínculo con el universo de Cris Morena fue decisivo y comenzó cuando era muy chica. “Cuando entré al taller de Cris y luego al programa por 1 capítulo, me quedé 65”.
Con distancia, Pérez también puede observar aquellos personajes infantiles y los códigos de las ficciones que marcaron su formación.
“Sabés que me vi pocas veces actuar. Pero pienso en las discusiones, comparaciones, envidia que eran los temas a tratar en ficción y en la inocencia de los 10 años, pensar: si alguien lo escribió, lo decimos. Y en algún punto te resuena, queda: Las lindas, las feas, las ricas, las pobres. Yo di mi primer beso en ficción, eso es rarísimo.”