28 de julio de 2026 - 14:09

Tristeza en la cultura mendocina: falleció Mirta Mitre, maestra de la danza con larga historia en Vendimia

La referente de la danza mendocina, quien tenía 83 años, estuvo ligada a la Vendimia durante más de medio siglo.

La cultura mendocina despide a una de sus grandes protagonistas. Falleció Mirta Gladys Mitre, referente de la danza en Mendoza y una figura inseparable de la historia de la Fiesta Nacional de la Vendimia, a la que dedicó buena parte de su vida desde el escenario y también detrás de escena.

La noticia fue confirmada ayer, lunes 27 de julio, por la Subsecretaría de Cultura de Mendoza a través de sus redes sociales. "Despedimos a Mirta Gladys Mitre, referente de la danza y de nuestra cultura provincial. Saludamos y acompañamos a Enzo y Javier, sus hijos, como así también a sus familiares, colegas y amigos en este momento", expresó el organismo sobre la artista, quien tenía 83 años.

Hablar de Mirta Mitre era hablar de Vendimia. Su vínculo con la celebración comenzó cuando apenas tenía 12 años, integrando un grupo de danzas que fue convocado para participar de la fiesta, entonces realizada en el autódromo del Parque General San Martín. Aquella primera experiencia marcaría el rumbo de toda su vida.

Figura imprescindible de la cultura mendocina

Como bailarina, traspunte y jefa de traspuntes, trabajó durante 50 años consecutivos en la Fiesta Nacional de la Vendimia, convirtiéndose en una de las personas con mayor trayectoria dentro del espectáculo más importante de la provincia. Además, fue parte del grupo de artistas que inauguró el Teatro Griego Frank Romero Day en 1963, cuando la celebración se trasladó definitivamente a ese escenario natural.

En una entrevista con Los Andes en 2013, definía con una frase el profundo vínculo que mantenía con la fiesta: "Para mí Vendimia son mis vacaciones, ni Mar del Plata, ni Córdoba, el Teatro Griego". También aseguraba que cada ingreso al Frank Romero Day seguía emocionándola: "Bajarme del vehículo para entrar al Romero Day no tiene precio".

Tras 16 años sobre el escenario, dejó de bailar, aunque nunca se alejó de la celebración. Se desempeñó como directora de escena en los cerros junto a Abelardo Vázquez, luego como traspunte y, más tarde, asumió la jefatura de esa área a pedido de Pedro Marabini. Desde ese rol coordinó durante años el complejo trabajo detrás del espectáculo, en una época en la que la tecnología todavía no facilitaba la organización de las puestas.

"Corría de un lado a otro como una loca, pero fui muy feliz", recordaba sobre aquellos años. Convencida de que la disciplina debía construirse desde el respeto, sostenía que su tarea consistía también en acompañar a los artistas para que subieran al escenario "contentos", conscientes de que miles de personas habían llegado para verlos.

La docencia fue otro de los pilares de su trayectoria. Ya jubilada, reconocía que la experiencia como profesora de danza había sido fundamental para desempeñarse en la organización de Vendimia, aunque insistía en que gran parte del oficio se aprendía con la experiencia y la observación.

En 2013, cuando se celebraban los 50 años del Teatro Griego Frank Romero Day, volvió excepcionalmente a bailar por invitación de la directora Vilma Rúpolo, integrando un cuadro homenaje junto a otros artistas que habían sido protagonistas de aquella etapa fundacional.

Vendimia también marcó su historia personal. Allí conoció a Lorenzo De Lucca, con quien se casó en 1970 y formó una familia. Sus hijos, Enzo y Javier, crecieron entre ensayos y funciones en el Teatro Griego y continuaron el legado artístico familiar: Enzo desarrolló su carrera como bailarín, cantante, coreógrafo y asistente de dirección de Vendimia, mientras que Javier también se convirtió en bailarín profesional.

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