Trece años después de su último show en Mendoza, Pity Álvarez volvió a cantar ante una multitud. En el Teatro Griego Frank Romero Day, el músico protagonizó una noche extensa y emotiva de rock nacional, con casi tres horas de repertorio, una banda potente y miles de voces acompañando cada canción.
La jornada comenzó con ingreso tranquilo y varios controles en los accesos. De a poco, el público fue ocupando el predio hasta colmarlo por completo. Familias, grupos de amigos, fanáticos mendocinos y seguidores llegados desde otras provincias y países compartieron una espera que tenía algo de ritual: no era solamente un recital, era el regreso de una figura clave del rock argentino a la provincia.
Antes del show principal, Setas abrió la tarde noche con una presentación sólida y muy bien recibida. La banda mendocina fue la encargada de preparar el clima para una jornada que, desde temprano, se vivió como una celebración colectiva.
A las 19.30, con el público ya instalado, Pity Álvarez salió a escena. La ovación confirmó lo que se respiraba en la previa: había expectativa, cariño y una necesidad de volver a encontrarse con canciones que marcaron distintas etapas del rock nacional.
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Pity Álvarez volvió a Mendoza después de 13 años y fue recibido con una ovación en el Teatro Griego Frank Romero Day.
Celeste Laciar/ Los Andes
Un Pity concentrado y una banda en clave rockera
Sobre el escenario se vio a un Pity concentrado, prolijo y conectado con el repertorio. Con su voz característica y su guitarra como centro de la escena, el músico repasó gran parte de las canciones más queridas de Viejas Locas e Intoxicados, acompañado por una banda ajustada, potente y profundamente rocanrolera.
Desde el arranque, el público acompañó cada tema como si se tratara de un himno propio. Sonaron “Religión”, “Está saliendo el sol”, “Volver a casa” y “La simpática demonia”, en un primer tramo que marcó el tono de la noche: clásicos, memoria afectiva y una entrega inmediata desde abajo del escenario.
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La formación que acompaña a Pity fue clave para darle precisión e intensidad a cada tramo del show.
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Concentrado y con su guitarra como protagonista, Pity repasó canciones emblemáticas de Viejas Locas e Intoxicados.
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“Sabíamos que iba a venir mucha gente. Ha venido mucha gente con familias”, dijo Pity en los primeros minutos, sorprendido y agradecido por la postal que ofrecía el Teatro Griego. Esa imagen se repitió durante toda la noche: padres con hijos, grupos de distintas edades, banderas, celulares en alto y un público que alentó con una devoción sostenida.
Canciones que volvieron a encontrar a su gente
El show avanzó con “Mi inteligencia intrapersonal”, “Me gustas mucho”, “Fuiste lo mejor”, “Balada para otra mujer”, “Intoxicado” y “Señor kioskero”. Cada canción activó una respuesta inmediata: coros masivos, aplausos y ese clima de pertenencia que sólo aparece cuando el repertorio forma parte de la vida de quienes lo escuchan.
Pity también tuvo momentos de humor y complicidad. “¿Están bien?”, preguntó en uno de los cruces con el público. Más tarde, al mirar hacia uno de los sectores del operativo, soltó una frase que generó risas y aplausos: “La policía me saluda de allá. ¡Si saben que no soy malo!”.
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Familias, grupos de amigos y fanáticos de distintas generaciones cantaron cada canción durante casi tres horas.
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Entre clásicos y frases emotivas, Pity Álvarez volvió a conectar con un público que cantó cada canción.
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La presentación de los músicos llegó al ritmo de “Reggae para Mirtha”, con el guiño a Mirtha Legrand y un fragmento de entrevista de L-Gante que sumó color al momento. Después del video, Pity improvisó: “¡Mirá cómo nos quisieron hacer pisar el palito! Yo lo he pisado mil veces”. La frase volvió a encender la complicidad con el público antes de seguir con la canción.
Antes del primer descanso, llegaron “Hermanos de sangre” y “Una vela”. A las 20.47, Pity hizo una pausa y dejó otra frase que sintetizó la emoción de la noche: “La verdad que tocar acá es un placer”.
El tramo más emotivo de la noche
El segundo bloque tuvo algunos de los pasajes más sensibles del concierto. Con “638”, “Caminando con las piedras”, “Se fue al cielo” y “Casi sin pensar”, el recital encontró una zona más reflexiva, donde las canciones parecieron dialogar con la propia historia del músico y también con la memoria afectiva del rock argentino.
Durante “Se fue al cielo”, la pantalla del escenario proyectó imágenes de músicos fallecidos, todos recibidos con ovaciones por el público. Pero uno de los momentos más conmovedores llegó cuando apareció la imagen del Indio Solari, recientemente fallecido. El Teatro Griego respondió con un aplauso cerrado y emocionado, en una postal que unió homenaje, duelo y gratitud colectiva.
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La imagen del Indio Solari en la pantalla del Teatro Griego despertó una ovación cargada de emoción y homenaje durante el show de Pity Álvarez.
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“Que a todos les vaya bien en la vida. Y perdón por todos los errores. Todos nos equivocamos”, expresó Pity ante una multitud que lo escuchó con atención. Casi al final de una de las canciones, volvió sobre esa idea: “Cuando te equivoques, sabés que lo hacés. Sólo tratá de hacer las cosas mejor”.
Fue uno de los momentos más emotivos de la noche. No hubo solemnidad, sino una especie de confesión simple, directa, a tono con una obra que siempre encontró su fuerza en decir mucho con palabras cercanas.
Más adelante, antes de “Homero”, Pity compartió otra dedicatoria personal: “Esta canción se la hice a mi papá. Cuando lleguen a su casa, denle un abrazo a su papá”. La respuesta del público fue inmediata. La canción, una de las más queridas de su repertorio, se cantó como una postal familiar, barrial y profundamente argentina.
El final, a pura celebración
El tramo final llegó con “Fuego”, “Lo artesanal” y “Perra”, antes de una nueva despedida cargada de gratitud. “Vuelvo a saludar a todas las familias que vinieron a vernos. Qué bueno. Qué bueno que vinieron a escucharnos. Nos estamos reinventando”, dijo Pity.
A las 22.03 volvió al escenario para los bises. “Estamos extasiados”, lanzó antes de encarar el cierre con “Nunca quise”, “Quieren rock” y “Una piba como vos”. La última canción terminó de convertir el Teatro Griego en un gran coro, con el público resistiéndose al final y celebrando una noche que quedará en la memoria de los fanáticos mendocinos.
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Concentrado y con su guitarra como protagonista, Pity repasó canciones emblemáticas de Viejas Locas e Intoxicados.
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El público vivió una noche cargada de emoción, pogo, clásicos y ovaciones para una figura central del rock argentino.
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El show terminó a las 22.18. Fueron casi tres horas de rock, canciones inoxidables y emoción compartida. Después de 13 años, Pity Álvarez volvió a Mendoza y confirmó que su vínculo con el público sigue intacto: hecho de canciones, de historia, de cariño y de una forma de pertenencia que todavía convoca a distintas generaciones.
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El saludo final selló una noche de reencuentro, clásicos y emoción compartida entre Pity Álvarez, su banda y miles de fanáticos.
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El saludo final selló una noche de reencuentro, clásicos y emoción compartida entre Pity Álvarez, su banda y miles de fanáticos.
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