La historia de amor de Jorge Messi y Celia Cuccittini: un vínculo que acompañó el nacimiento de una leyenda

Desde las calles de un barrio obrero de Rosario, la pareja construyó una familia marcada por el sacrificio, la unión y el acompañamiento al pequeño Lionel.

Mucho antes de que el apellido Messi se convirtiera en sinónimo de fútbol y familia quedara ligado para siempre a la historia del deporte, Jorge Horacio Messi y Celia María Cuccittini ya habían comenzado a construir su propia historia. Se conocieron cuando eran adolescentes en un humilde barrio de Las Heras, en Rosario, y desde entonces permanecieron juntos.

La historia de amor entre Jorge y Celia nació en las calles de una zona obrera del sur de Rosario habitada por familias de trabajadores metalúrgicos y ferroviarios. Allí, siendo apenas unos adolescentes que compartían el vecindario, "Peluca" y "Puchi" iniciaron un noviazgo, que luego crecería para convertise en el sostén de la leyenda más grande del fútbol moderno.

El esfuerzo de una familia que nunca se quebró

El 17 de junio de 1978, mientras la Argentina se encontraba sumergida en la euforia del Mundial de fútbol disputado en el país, la pareja decidió casarse en la Iglesia Corazón de María. Jorge, que había aprendido el oficio de albañil de su padre, se recibió de técnico químico y comenzó a trabajar en la siderúrgica Acindar, donde escaló hasta ser jefe de sección.

Jorge y Celia: un matrimonio marcado por el trabajo y la unión

Jorge y Celia: un matrimonio marcado por el trabajo y la unión

Por su parte, Celia trabajaba en un taller de bobinas magnéticas y realizaba tareas de limpieza doméstica para colaborar con la economía de una familia que pronto crecería con la llegada de cuatro hijos: Rodrigo, Matías, Lionel y María Sol.

Durante los años 90, la vida de los Messi transcurrió con las dificultades propias de cualquier familia trabajadora argentina. La economía en el hogar era un ejercicio de supervivencia, donde Jorge extendía sus jornadas en la fábrica y Celia administraba cada centavo para que a sus hijos no les faltara ni un plato de comida ni un par de botines.

Quienes los conocieron en aquella época los describen como un "frente inquebrantable", una estructura donde la prioridad absoluta era el bienestar de sus hijos.

Los primeros pasos de Lionel y una decisión clave

En ese contexto, el pequeño Lionel comenzó a deslumbrar en el fútbol, primero en las categorías infantiles del Club Abanderado Grandoli con apenas 4 años de edad y, posteriormente, en las divisiones inferiores de Newell's Old Boys, integrando la recordada "Categoría '87". Celia era la encargada de llevarlo a cada entrenamiento, de lavar sus camisetas embarradas y de contener la timidez de un niño que solo hablaba a través de la pelota.

Los primeros pasos de Lionel y la decisión que cambió el destino de toda la familia

Los primeros pasos de Lionel y la decisión que cambió el destino de toda la familia

Sin embargo, el destino les preparaba una prueba de fuego: Lionel fue diagnosticaron un déficit en la hormona del crecimiento. El costoso tratamiento oscilaba entre los 900 y 1.300 dólares mensuales y se volvió inalcanzable ante la crisis económica del país y la negativa de los clubes locales para costearlo. Fue entonces cuando la pareja tomó la decisión más determinante de su vida: emigrar a Barcelona en el año 2000, apostando el futuro familiar al talento del pequeño Leo.

Con la consagración global de su hijo en el fútbol, la vida de la familia cambió radicalmente, pero el vínculo entre Jorge y Celia mantuvo su esencia de barrio. Jorge asumió el rol de representante implacable, mientras que Celia eligió seguir siendo el cable a tierra, manteniendo su base en Rosario cerca de sus afectos y tradiciones.

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